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Diario de una Pasion Pelicula en Espanol Mi Version Caliente

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Diario de una Pasion Pelicula en Espanol Mi Version Caliente

Querido diario, hoy neta que no puedo creer lo que pasó. Estaba yo en mi depa chido aquí en Polanco, con el aire acondicionado zumbando bajito y el olor a café recién hecho flotando en el aire. Mi carnal, Javier, el wey que me trae loca desde hace meses, llegó con una sonrisa pícara y una botella de mezcal artesanal de Oaxaca. "Mira, mami, traje algo pa' que la armemos", me dijo mientras me jalaba pa' sentarnos en el sofá de piel suave que cruje un poquito cada vez que nos movemos.

La noche empezó tranquis. Pusimos Diario de una Pasion pelicula en espanol, esa joya romántica que siempre me pone el corazón a mil. La pantalla del tele grande se iluminó con las escenas de Noah y Allie, sus miradas intensas, el lluvia cayendo como cascada sobre sus cuerpos pegados en un beso que quema. El sonido de las gotas repiqueteando en el techo de la cabaña me erizó la piel, y sentí el calor subiendo por mis muslos. Javier estaba a mi lado, su pierna rozando la mía, el aroma de su colonia amaderada mezclándose con el dulzor del mezcal que nos echamos de a poquito en vasos de cristal frío.

¿Por qué esta película siempre me despierta el fuego adentro? Es como si Allie fuera yo, deseando que Javier me tome como Noah, sin frenos, con toda la pasión del mundo.

Al principio, nomás nos reíamos de las partes cursis, pero conforme avanzaba la historia, su mano se posó en mi rodilla. Suave, como pluma, subiendo despacito por mi falda corta de algodón fresco. Órale, pensé, el pulso se me aceleró y el corazón latía fuerte contra mis costillas. Lo volteé a ver: sus ojos cafés oscuros brillaban con la luz parpadeante de la tele, y su respiración se oía un poquito más pesada, como viento caliente en mi cuello.

En la peli, ellos bailaban bajo la lluvia, empapados, pegados el uno al otro. Javier me jaló más cerca, su pecho firme presionando mi espalda. Sentí sus músculos tensos debajo de la playera delgada, el calor de su piel traspasando la tela. "Estás preciosa cuando te emocionas con estas cosas", murmuró en mi oído, su aliento cálido con sabor a mezcal y menta. Mis pezones se endurecieron al instante, rozando el encaje de mi bra, y un cosquilleo húmedo se instaló entre mis piernas. No dije nada, solo giré la cabeza y lo besé, lento al principio, saboreando sus labios carnosos, la lengua juguetona explorando mi boca como si fuera un secreto prohibido.

La tensión crecía con cada escena. Cuando Noah y Allie se entregaban en la cama, Javier deslizó su mano bajo mi blusa, acariciando mi vientre suave, subiendo hasta mis senos. Sus dedos jugaron con ellos, pellizcando suave los pezones, enviando chispas de placer directo a mi centro. Gemí bajito contra su boca, el sonido ahogado por el rugido de la tormenta en la peli. Neta, wey, me traes de cabeza, le susurré, y él rio ronco, esa risa que me derrite como mantequilla en comal caliente.

Apagamos la tele a la mitad, ya no podíamos aguantar. Nos paramos, tropezando un poquito con la alfombra mullida, riéndonos como pendejos enamorados. Lo empujé contra la pared del pasillo, el yeso fresco contra su espalda, y le quité la playera de un jalón. Su torso desnudo, bronceado por las tardes en la playa de Acapulco, olía a sal y sudor limpio. Lamí su pecho, saboreando la piel salada, bajando hasta su ombligo mientras él enredaba los dedos en mi pelo largo, tirando suave pa' guiarme.

Quiero devorarlo entero, que me haga suya como en esa peli, pero con nuestro toque mexicano, puro fuego y sin reglas.

Me levantó en brazos, fuerte y seguro, llevándome a la recámara donde la cama king size nos esperaba con sábanas de algodón egipcio frescas. Me tiró con cuidado, el colchón hundiéndose bajo mi peso, y se quitó el resto de la ropa. Su verga erecta, gruesa y venosa, saltó libre, apuntándome como un imán. Qué chingón estás, papacito, le dije, lamiéndome los labios. Se arrodilló entre mis piernas abiertas, besando mis muslos internos, el roce de su barba incipiente raspando delicioso mi piel sensible.

Su lengua llegó a mi clítoris hinchado, lamiendo en círculos lentos, chupando con hambre. El sabor de mi excitación lo volvía loco, lo oía gruñir contra mi carne húmeda. Metí las manos en su pelo revuelto, arqueando la espalda, el placer subiendo como ola en el Pacífico. Ay, Javier, no pares, cabrón, jadeé, mis caderas moviéndose solas contra su boca. El cuarto se llenó de sonidos húmedos, mis gemidos altos y su respiración agitada, el olor almizclado de nuestros cuerpos mezclándose con el jazmín de mi perfume.

Pero quería más, lo necesitaba dentro. Lo jalé arriba, guiando su verga a mi entrada resbalosa. Entró de un empujón suave, llenándome completa, estirándome justo como me gusta. ¡Qué rico, wey! grité, clavando las uñas en su espalda ancha. Empezó a moverse, lento al principio, cada embestida profunda rozando ese punto que me hace ver estrellas. El sudor nos cubría, perlas brillantes en su piel, goteando sobre mis senos. Aceleró, el slap-slap de piel contra piel resonando, mis paredes apretándolo fuerte, ordeñándolo.

La tensión era brutal, como la tormenta de la peli. Me volteó de lado, levantando mi pierna pa' entrar más hondo, su mano en mi clítoris frotando rápido. Sentí el orgasmo construyéndose, un nudo apretado en mi vientre. Vente conmigo, amor, le rogué, y él gruñó "Sí, mami, ya mero". Explosamos juntos, mi coño contrayéndose en espasmos alrededor de él, chorros de placer mojando las sábanas. Su semen caliente llenándome, pulsando dentro, mientras gritábamos nombres enredados.

Caímos exhaustos, jadeando, cuerpos pegajosos y temblorosos. Me acurruqué en su pecho, oyendo su corazón galopando como tamborazo zacatecano. El cuarto olía a sexo puro, a nosotros, y la brisa de la ventana abierta traía el aroma de la ciudad nocturna, jacarandas y asfalto húmedo.

Esta noche fue mi propio Diario de una Pasion pelicula en espanol, pero vivida, sentida en cada poro. Javier no es Noah, es mejor, es mío, y esta pasión no se acaba en créditos.

Ahora duerme a mi lado, su brazo pesado sobre mi cintura, y yo sonrío en la penumbra. Mañana repetimos, neta. Besos, diario. Tu Ana, la que arde de pasión.

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