Relatos Prohibidos
Inicio Infidelidad Yo Te Quiero Con Locura Y Pasion Yo Te Quiero Con Locura Y Pasion

Yo Te Quiero Con Locura Y Pasion

5870 palabras

Yo Te Quiero Con Locura Y Pasion

La noche en Puerto Vallarta olía a sal marina y a jazmín floreciendo bajo la luna llena. El viento cálido del Pacífico me acariciaba la piel mientras caminaba por la playa desierta, mis pies hundiéndose en la arena tibia. Ahí estabas tú, sentada en una hamaca de un chiringuito playero, con un vestido ligero que se pegaba a tus curvas por la brisa juguetona. Tus ojos negros brillaban como el mar en calma, y cuando me viste, una sonrisa pícara se dibujó en tus labios carnosos. Neta, desde ese instante supe que esta noche sería nuestra.

Me acerqué con el corazón latiéndome como tambor de mariachi. "Órale, güera, ¿qué haces aquí sola?", te dije con voz ronca, sentándome a tu lado. Tú reíste, ese sonido fresco que me erizaba la piel. "Esperando a alguien que me haga sudar un poquito, carnal", respondiste, rozando mi brazo con tus dedos. El contacto fue eléctrico, como un rayo en la tormenta. Te serví un trago de tequila reposado con limón y sal, y brindamos. El líquido ardía en mi garganta, pero el verdadero fuego era el que encendías en mí. Hablamos de la vida, de cómo nos habíamos conocido en ese antro de la Zona Romántica semanas atrás, de esa química que no se explicaba. Tus tetas subían y bajaban con cada respiración, y yo no podía dejar de imaginar mi boca en ellas.

Yo te quiero con locura y pasión, pensé, pero aún no era el momento de decírtelo. Primero, tenía que hacerte mía paso a paso.

La tensión crecía como la marea. Te tomé de la mano y te llevé a bailar al ritmo de una cumbia que sonaba lejana desde el bar. Tus caderas se movían contra las mías, frotándose con deliberada lentitud. Sentí tu culo firme presionando mi verga, que ya se ponía dura como piedra. "Estás chingón bailando, wey", murmuraste en mi oído, tu aliento caliente oliendo a tequila y a deseo. Mis manos bajaron por tu espalda, apretando esa carne suave. El sudor nos unía, salado en la piel, y el sonido de las olas rompiendo era el único testigo de nuestra danza prohibida.

Ya no aguantábamos más. Te cargué en brazos, riendo como pendejos, y corrimos hacia mi cabaña de playa, esa casita de madera con vistas al mar que rentaba para escapadas como esta. La puerta se cerró con un clic, y ahí, bajo la luz tenue de las velas, te besé. Fue un beso hambriento, lenguas enredándose como serpientes, saboreando el tequila en tu boca dulce. Tus manos tiraban de mi camisa, arrancándola, mientras yo bajaba el tirante de tu vestido, exponiendo un pezón rosado y erecto. Lo chupé con avidez, sintiendo su textura aterciopelada contra mi lengua, oyendo tus gemidos bajos que vibraban en mi pecho.

Acto dos: la escalada. Te recosté en la cama king size, las sábanas de algodón egipcio crujiendo bajo tu peso. El aroma de tu piel, mezcla de crema de coco y excitación femenina, me volvía loco. "Quítate todo, mi reina", te ordené con voz grave, y tú obedeciste, deslizando el vestido por tus muslos torneados. Quedaste desnuda, tu panocha depilada brillando de humedad bajo la luz parpadeante. Me arrodillé entre tus piernas, inhalando ese olor almizclado que me hacía salivar. Mis dedos separaron tus labios mayores, rosados e hinchados, y lamí despacio, desde el clítoris hasta el ano, saboreando tu jugo salado y dulce a la vez.

"¡Ay, cabrón, qué rico!", gritaste, arqueando la espalda. Tus uñas se clavaron en mi cabeza, guiándome. Metí la lengua dentro de ti, follando tu chocha con ella, mientras mis manos masajeaban tus tetas, pellizcando los pezones duros. Tus muslos temblaban, apretándome la cara, y el sonido de tus jadeos se mezclaba con el rumor del mar. Te corrí así, dos veces, sintiendo tus contracciones en mi boca, tu crema caliente inundándome. Eres una diosa, pensé, mi verga palpitando dolorida dentro del pantalón.

No podía esperar más. Tenía que sentirte completa, unirnos en ese frenesí.

Me desnudé rápido, mi polla saltando libre, venosa y gruesa, goteando precum. Tú la miraste con hambre, lamiéndote los labios. "Ven, métemela toda", suplicaste, abriendo las piernas como invitación. Me posicioné, frotando la cabeza contra tu entrada resbaladiza. Entré despacio, centímetro a centímetro, sintiendo tus paredes calientes envolviéndome como guante de terciopelo. "¡Qué chingona estás, tan apretada!", gruñí, empujando hasta el fondo. Empezamos a follar con ritmo lento al principio, mirándonos a los ojos, el sudor chorreando por nuestros cuerpos. El slap-slap de piel contra piel resonaba, junto a tus "sí, así, más duro".

Aceleramos. Te puse a cuatro patas, admirando tu culo redondo, y embestí como animal, mis bolas golpeando tu clítoris. El olor a sexo llenaba la habitación, intenso y embriagador. Cambiamos: tú encima, cabalgándome como amazona, tus tetas rebotando, yo chupándolas mientras tus caderas giraban. "Me encanta tu verga, papi", gemías, y yo respondía apretando tus nalgas, metiendo un dedo en tu culo para más placer. La tensión subía, mis huevos apretados, tu chocha contrayéndose. "¡Me vengo, no pares!", gritaste, y te corriste explosiva, empapándome.

No aguanté. "Yo te quiero con locura y pasión", te confesé en el oído, mientras eyaculaba dentro de ti, chorros calientes llenándote, mi cuerpo convulsionando. Colapsamos juntos, jadeantes, el corazón tronando como tambores.

En el afterglow, te abracé contra mi pecho, el mar susurrando afuera. Tus dedos trazaban círculos en mi piel, el sabor de tu beso aún en mis labios. "Neta, esto fue épico", murmuraste, y yo sonreí, besando tu frente. La pasión no se apagaba; era el inicio de algo más grande, un amor loco que nos consumía. Afuera, la luna testigo, supe que volveríamos a unirnos así, una y otra vez, en esta danza eterna de cuerpos y almas.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.