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Pasión Poética en la Piel

6444 palabras

Pasión Poética en la Piel

En el corazón de la Roma Norte, donde las calles empedradas susurran secretos bohemios, entras al café El Poeta Errante. El aroma del café de chiapas recién molido se mezcla con el dulzor de los churros fritos que una mesera ofrece en una bandeja. Tus ojos recorren el lugar: mesas de madera oscura llenas de cuadernos abiertos, risas ahogadas y el rasgueo de una guitarra en vivo que toca un bolero suave. Qué chido este antro, piensas, mientras buscas un rincón para leer tus versos inéditos.

Allí la ves. Sentada en una mesa junto a la ventana, con un vestido rojo que abraza sus curvas como un verso prohibido. Su cabello negro cae en cascada sobre hombros morenos, y sostiene un libro de Octavio Paz abierto en la página de Piedra de Sol. Levanta la vista, y sus ojos cafés, profundos como pozos de obsidiana, se clavan en los tuyos. Sientes un cosquilleo en la nuca, como si el aire se cargara de electricidad estática. , con tu camisa de lino blanca arremangada, te acercas sin pensarlo dos veces.

—¿Puedo sentarme? Ese Paz me tiene intrigado —le dices, con voz ronca por el nerviosismo.

Ella sonríe, labios carnosos pintados de rojo sangre. —Claro, carnal. Pero solo si recitas algo que me erice la piel.

Te sientas frente a ella, inhalando su perfume: jazmín y vainilla, con un toque salado de sudor fresco. Se llama Isabella, poeta callejera que vende sus versos en el tianguis de Coyoacán. Hablan de rimas, de amores rotos y pasiones que queman como tequila reposado. Sus risas se entrechocan como copas, y bajo la mesa, su pie roza el tuyo accidentalmente. O no tan accidental. El roce envía una oleada de calor desde tu tobillo hasta tu entrepierna. Pinche tentación, murmuras en tu mente.

En tus ojos veo la pasión poética que me devora, verso a verso, piel a piel.

La guitarra calla, y el café se vacía poco a poco. Isabella te invita a su departamento en la Condesa, a solo unas cuadras. Caminan bajo faroles que pintan sombras doradas en su piel. El viento nocturno trae olor a tacos al pastor de un puesto cercano, pero tú solo percibes su esencia: deseo crudo, animal.

Acto primero de esta sinfonía: la puerta se cierra con un clic suave. Ella enciende una vela de cera de abeja que huele a miel y canela. Te besa primero, labios suaves como pétalos de rosa mojados por la lluvia. Su lengua danza con la tuya, saboreando el café amargo y el dulce de su gloss. Tus manos recorren su espalda, sintiendo la seda del vestido y el calor que irradia su cuerpo. Ella gime bajito, un sonido gutural que vibra en tu pecho.

—Quítamelo despacio —susurra contra tu boca, voz entrecortada.

Deslizas el vestido por sus hombros, revelando pechos firmes coronados de pezones oscuros que se endurecen al aire fresco. Los tocas con reverencia, pulgares rozando esa piel aterciopelada. Ella arquea la espalda, jadeando, y sus uñas se clavan en tus brazos dejando surcos rojos que arden deliciosamente. Baja al suelo el vestido como una cascada roja, quedando en tanga negra de encaje. Tú te desabrochas la camisa, y ella lame tu pecho, mordisqueando un pezón con dientes afilados. Qué rico sabe su boca, salada y caliente.

La llevas al sofá de terciopelo verde, donde el resplandor de la vela baila en sus curvas. Tus labios bajan por su cuello, inhalando el pulso acelerado en su yugular. Chupas su piel, dejando marcas moradas como poemas tatuados. Ella se retuerce, manos enredadas en tu pelo, tirando con fuerza juguetona.

—¡Ay, güey, no pares! Me traes loca con esa boca tuya.

Acto segundo: la tensión sube como el volcán en erupción. Le quitas la tanga, revelando su sexo depilado, labios hinchados brillando de humedad. El olor a excitación femenina te embriaga, almizcle dulce y salado. Acaricias sus muslos internos, piel suave como mango maduro, y ella abre las piernas invitándote. Tu lengua explora primero, lamiendo despacio desde el clítoris hasta la entrada, saboreando su néctar ácido y adictivo. Isabella grita, caderas elevándose, empapando tu barbilla.

Tu lengua escribe en mí la pasión poética, rimas de fuego en mi carne temblorosa.

Ella te empuja al sofá, desabrocha tu pantalón con dedos ansiosos. Tu verga salta libre, dura como obsidiana pulida, venas palpitantes. La mira con hambre, lambiendo la punta donde perla una gota precúm salada. La chupa entera, garganta profunda que aprieta y masajea, bolas en su mano suave. El sonido húmedo de succión llena la habitación, mezclado con tus gemidos roncos. Está cañón, pinche diosa.

No aguantas más. La pones a cuatro patas en el sofá, nalgas redondas alzadas como ofrenda. Entras despacio, centímetro a centímetro, sintiendo su calor vaginal envolverte como guante de terciopelo húmedo. Ella empuja hacia atrás, follándote con furia controlada. El slap-slap de carne contra carne resuena, sudor goteando por tu espalda, oliendo a sexo puro. Agarras sus caderas, embistiendo profundo, rozando su punto G que la hace aullar.

—¡Más fuerte, pendejo! Dame toda tu pasión poética.

Cambian posiciones: ella encima, cabalgándote con gracia felina. Sus tetas rebotan hipnóticas, pezones rozando tu pecho. Besas su boca mientras follan, lenguas enredadas, salivas mezcladas. El clímax se acerca: sus paredes internas aprietan tu verga como vicio, pulsos sincronizados. Tú sientes las bolas contraerse, ella tiembla entera.

Acto tercero: la liberación. Isabella se corre primero, grito primal que sacude las ventanas, jugos calientes empapando tus muslos. Tú explotas dentro, chorros calientes llenándola, gemido gutural escapando de tu garganta. Colapsan juntos, cuerpos pegajosos de sudor, corazones martilleando al unísono. El aire huele a sexo consumado, semen y fluidos mezclados con jazmín.

Se acurrucan en el sofá, ella trazando versos invisibles en tu pecho con uñas suaves. Besas su frente, inhalando su pelo húmedo.

—Esto fue pura pasión poética —murmura ella, voz soñolienta.

Tú asientes, sintiendo paz profunda. Mañana quizás escriban juntos, pero esta noche, sus cuerpos hablan el idioma universal del deseo. El amanecer pinta rosas la ventana, prometiendo más rimas en la piel.

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