Fuego Desenfrenado en el Reparto Pasión de Cristo
Tú caminas por las calles empedradas del Reparto Pasión de Cristo esa tarde de Viernes Santo el sol pegando como plomo derretido en tu piel morena sudada bajo la blusa ajustada que se te pega al cuerpo como segunda piel. El aire huele a incienso quemado mezclado con el aroma dulce de las flores de bugambilia que trepan por las rejas de las casas humildes pero coquetas de este barrio de Ecatepec. Oyes los rezos lejanos de la procesión los tambores retumbando en tu pecho como un corazón acelerado y el murmullo de las vecinas chismeando sobre el viacrucis que arman cada año. Pero tú no piensas en santos ni cruces solo en él en Marco el pendejo buenorro que vive tres casas más allá con esos ojos negros que te desnudan cada vez que te cruzas con él.
¿Por qué carajos me mira así? piensas mientras aceleras el paso tus sandalias chapoteando en el pavimento caliente. Llevas una falda ligera que ondea con la brisa caliente rozándote los muslos y sientes un cosquilleo traicionero entre las piernas. Marco es el tipo que organiza el repartitorio del viacrucis el que se pone la corona de espinas falsa y carga la cruz de madera pero tú lo has visto sin camisa cargando bultos en la obra cercana sus músculos brillando de sudor pectorales duros como piedra y ese bultito en los pantalones que te hace tragar saliva.
¡Ay wey si supiera lo que me provoca!murmuras para ti misma deteniéndote frente a la tiendita de la esquina para comprar un refresco helado que te deslizas por la garganta como un beso frío.
De repente lo ves saliendo de su casa con una camiseta vieja manchada de pintura ajustada a su torso ancho jeans desgastados que marcan cada curva de sus caderas fuertes. Te saluda con esa sonrisa pícara güey que te derrite "¿Qué onda nena? ¿Vas a la procesión?" Su voz grave ronca como grava bajo tus pies te eriza la piel. Tú respondes con un "Sí carnal pero hace un chingo de calor ¿no?" mientras tus ojos bajan involuntariamente a su entrepierna imaginando el calor que guarda ahí. Él se acerca más de lo necesario su olor a hombre sudado jabón barato y algo almizclado invadiendo tus fosas nasales. Pinche tentación andante piensas mordiéndote el labio.
La tensión empieza ahí en ese roce casual de hombros cuando pasas a su lado su mano rozando tu cintura como por accidente pero dura un segundo de más. Sientes el calor de su palma a través de la tela un pulso eléctrico que sube por tu espina dorsal hasta endurecerte los pezones. Él nota lo hace su mirada bajando a tu escote donde la blusa se abre un poco mostrando el valle sudoroso entre tus senos. "Ven ayúdame con unas cajas en el patio antes de la procesión" te dice y tú sabes que es pretexto pero asientes porque el deseo ya te quema las entrañas como chile en la lengua.
En el patio trasero del Reparto Pasión de Cristo rodeado de muros altos de block con enredaderas secas el sol filtra rayos dorados que bailan en el polvo flotante. Él cierra la puerta de lata oxidada el chirrido metálico como un susurro prohibido. ¿Y ahora qué? te preguntas el corazón latiéndote en la garganta como tambor de banda. Marco se acerca cargando una caja pesada la deja caer con un thud sordo y se endereza limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano dejando un rastro brillante. "Hace calor ¿verdad?" repite su voz más baja ahora cargada de promesas. Tú asientes quitándote la blusa sin pensarlo quedando en bra negro de encaje que apenas contiene tus tetas llenas. Él jadea "Chingao qué chula estás" y en dos zancadas te tiene contra la pared rugosa su boca devorando la tuya.
El beso es hambre pura lenguas enredándose saladas de sudor y refresco su barba incipiente raspando tu piel suave como lija suave. Sientes su erección dura presionando tu vientre a través de los jeans un poste de carne palpitante que te hace gemir en su boca. Tus manos exploran su espalda ancha músculos tensos bajo la camiseta que le arrancas de un jalón tirándola al suelo polvoriento. Él huele a esfuerzo masculino a piel tostada por el sol y tú inhalas profundo saboreando ese aroma que te empapa las bragas. Esto es lo que necesitaba piensas mientras sus dedos hábiles desabrochan tu bra liberando tus pechos que él amasa con urgencia pulgares rozando pezones duros como balines enviando descargas directas a tu clítoris hinchado.
La escalada es lenta ardiente él te baja la falda y las bragas de un tirón quedas desnuda vulnerable pero poderosa bajo su mirada hambrienta. "Eres una diosa morena" murmura arrodillándose su aliento caliente en tu monte de Venus depilado suave. Su lengua lame tu humedad primero tentative luego voraz chupando tu clítoris como tamarindo maduro el sonido húmedo de succión mezclándose con tus gemidos ahogados "¡Ay sí carnal no pares!" Tus muslos tiemblan envolviendo su cabeza el sudor goteando por tu espalda pegándote a la pared áspera que raspa deliciosamente. Él introduce dos dedos gruesos curvándolos dentro de ti rozando ese punto que te hace arquearte arqueología de placer olas de calor subiendo desde el útero.
Pero quiero más exiges jalándolo arriba desabrochándole el cinturón el zipper rasgando el silencio. Su verga salta libre gruesa venosa cabeza morada brillando de precúm que lames con la punta de la lengua salado amargo como tequila añejo. Él gruñe "Me vas a matar nena" manos enredadas en tu pelo guiándote mientras te la tragas hasta la garganta el olor almizclado de su pubis invadiendo tus sentidos. Lo chupas con hambre girando la lengua alrededor del glande succionando bolas pesadas que masajeas con delicadeza hasta que él te levanta piernas alrededor de su cintura.
Te penetra de un solo empellón llenándote hasta el fondo estirándote deliciosamente el dolor placer inicial convirtiéndose en frenesí. Sus caderas chocan contra las tuyas piel contra piel sudorosa el slap slap slap rítmico como tambores de concheros. Sientes cada vena cada pulso dentro de ti rozando paredes sensibles que se contraen ordeñándolo. "¡Más duro pendejo dame todo!" gritas y él obedece embistiéndote contra la pared sus gruñidos roncos en tu oído "Estás tan chingona tan apretada" Tus uñas clavan en su espalda dejando surcos rojos el dolor avivando su fuego. El clímax se acerca como tormenta tus ovarios apretándose contrayéndose en espasmos él hinchándose más dentro hasta que explotaas gritando su nombre chorros calientes bañándote el útero mientras él se corre dentro gemidos guturales semen espeso derramándose.
Caen al suelo fresco de cemento enredados jadeantes el afterglow envolviéndolos como niebla tibia. Su cabeza en tu pecho escuchando tu corazón galopante besos suaves en tu piel salada. En el Reparto Pasión de Cristo las pasiones no son solo de Viernes Santo piensas sonriendo mientras el sol se pone tiñendo el cielo de rojo sangre. Él levanta la vista "Esto no termina aquí ¿verdad?" y tú respondes con un beso lento prometedor saboreando el futuro de más fuegos en este barrio de cruces y deseos ocultos. El incienso lejano se mezcla ahora con el olor de sexo satisfecho un perfume eterno en el aire del Reparto Pasión de Cristo.