El Diario de una Pasión Ver Película Gratis
Entrada del 15 de octubre
Estaba sola en mi depa chiquito aquí en la Roma, con el calor de la noche pegándome en la piel como una promesa de algo más. El ventilador zumbaba pendejo, moviendo el aire caliente que olía a tacos de la esquina y a mi perfume de vainilla. Neta, wey, necesitaba distraerme. Mi carnal Juan andaba en su curro hasta tarde, y yo, con las piernas abiertas en el sofá, saqué el laptop. Busqué el diario de una pasion ver pelicula gratis, porque recordaba esa rola romántica que me habían recomendado, llena de besos y miradas que queman.
¡Órale! Encontré un sitio pirata, chido y rápido. La peli empezó: una morra escribiendo su diario de amores locos, con un vato que la volvía loca de deseo. La pantalla iluminaba mi cuarto oscuro, y el sonido de sus jadeos bajos me erizaba la piel. Sentí un cosquilleo entre las piernas, como si el calor subiera desde mi vientre.
¿Por qué carajos esta peli me prende tanto? Es como si me hablaran directo a mí, a esta pasion que llevo guardada.Me quité la playera, quedé en bra y shortcito, mis tetas libres bajo la tela fina, los pezones duros como piedras contra el aire.
Le mandé un whats a Juan: "Ven ya, wey, estoy viendo una peli que te va a poner como toro". Él contestó al tiro: "Ya voy, nena, aguántame". Mientras, la escena de la peli escalaba: la pareja se comía a besos bajo la lluvia, manos por todos lados, ropa volando. Mi mano bajó sola, rozando mi monte de Venus por encima del short. Olía a mi propia excitación, ese aroma dulce y salado que me volvía loca.
Entrada del 15 de octubre, parte dos
Juan llegó sudado, con su camisa pegada al pecho musculoso del gym. Olía a colonia barata y a hombre, ese olor que me hace agua la boca. "¡Qué onda, mi reina!", dijo, besándome el cuello mientras cerraba la puerta. Lo jalé al sofá, el laptop aún reproduciendo la peli en pausa. "Mira esto, el diario de una pasion ver pelicula gratis, pero ya se puso buena", le susurré, mi aliento caliente en su oreja.
Nos sentamos pegaditos, sus piernas fuertes contra las mías, su mano ya en mi muslo, subiendo lento. Destapamos unas chelas frías del refri, el sonido del gas escapando como un suspiro. La peli siguió: la prota confesaba en su diario sus ganas de ser tomada duro, y Juan me miró con ojos de fuego.
Pinche mirada, wey, me deshizo por dentro. Sentí mi chucha mojada, palpitando por él.
Sus dedos rozaron mi bra, pellizcando suave un pezón. Gemí bajito, el sonido ahogado por los moans de la pantalla. "Estás encabronada, ¿verdad?", murmuró, su voz ronca como grava. Asentí, mordiéndome el labio. Le quité la camisa, lamiendo su pecho salado, saboreando el sudor fresco. Él gruñó, su erección presionando contra mis nalgas cuando me senté en su regazo.
La tensión crecía como tormenta. Pausamos la peli otra vez, pero ya no importaba. Sus manos bajaron mi short, exponiendo mi coñito depilado, brillando de jugos. "Qué rica estás, mi amor", dijo, oliendo mi aroma antes de meter un dedo. El toque fue eléctrico, mi clítoris hinchado respondiendo con un pulso que me arqueó la espalda. Yo le abrí el zip, saqué su verga dura, venosa, goteando pre-semen. La apreté, sintiendo su calor latiendo en mi palma, el olor almizclado subiendo.
Entrada del 15 de octubre, la noche se prende
Nos besamos como animales, lenguas enredadas, saliva mezclada con sabor a chela y deseo. El sofá crujía bajo nosotros, el ventilador testigo de nuestros jadeos. Juan me recostó, besando mi cuello, bajando a mis tetas. Chupó un pezón, tirando suave con dientes, mientras su mano masajeaba mi clítoris en círculos lentos. ¡Ay, cabrón! El placer subía en olas, mi piel en llamas, sudor perlando mi frente.
"Te quiero dentro, ya", le rogué, mi voz temblorosa. Él sonrió pendejo, ese gesto que me encanta. Se quitó el pantalón, su verga parada como bandera. Me abrió las piernas, rozando la cabeza contra mis labios húmedos. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándome delicioso. Sentí cada vena, el calor invadiéndome, mi pared interna apretándolo. Gemí fuerte, uñas en su espalda, dejando marcas rojas.
Empezó a moverse, lento al principio, saliendo casi todo y metiendo hondo. El sonido de carne contra carne, chapoteo de mis jugos, llenaba el cuarto. Olía a sexo puro, a pasion desatada. Aceleró, sus bolas golpeando mi culo, mi clítoris frotando su pubis.
Es como la peli, pero mejor, neta. Mi diario de esta pasion que me parte en dos.Yo subía las caderas, follándolo de vuelta, mis tetas rebotando con cada embestida.
Cambié de posición, me puse encima, cabalgándolo como reina. Sus manos en mis nalgas, guiándome, pellizcando. Miré sus ojos, perdidos en mí, y aceleré, mi chucha apretándolo más. El orgasmo se acercaba, tensión en mi vientre, pulsos en mis sienes. "¡Ven conmigo, mi rey!", grité. Él gruñó, "¡Sí, nena, córrete!". Explosé primero, olas de placer sacudiéndome, mi coñito convulsionando alrededor de su verga, jugos chorreando por sus bolas.
Juan se tensó, su verga hinchándose, y soltó chorros calientes dentro de mí, llenándome hasta rebosar. Colapsamos, sudorosos, pegajosos, respiraciones entrecortadas. Su semen goteaba de mí, cálido en mis muslos.
Entrada final, afterglow
Después, envueltos en las sábanas del sofá, la peli olvidada en pausa. Juan me acariciaba el pelo, besando mi frente. "Fue chingón, mi vida. Como tu diario de pasiones". Reí suave, mi cuerpo aún temblando de réplicas. El cuarto olía a nosotros, a sexo satisfecho, a amor mexicano crudo y tierno.
Gracias a esa búsqueda de el diario de una pasion ver pelicula gratis, vivimos nuestra propia historia. Mañana, más. Mi pasion no para.Cerré el laptop, apagué la luz, y nos dormimos pegados, corazones latiendo al unísono.