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La Pasion de Cristo 2 Pelicula Completa en Espanol que Desperto Nuestra Lujuria

6451 palabras

La Pasion de Cristo 2 Pelicula Completa en Espanol que Desperto Nuestra Lujuria

Tú estás recostada en el sofá de tu departamento en la colonia Roma, el aire fresco de la noche mexicana filtrándose por la ventana entreabierta. Cristo, tu hombre, el wey más chulo que has conocido, se acomoda a tu lado con una chela en la mano. Órale, piensas, esta noche va a estar chida. Han decidido ver La Pasion de Cristo 2 pelicula completa en español porque él es bien devoto, pero tú sientes esa cosquilla en el estómago, esa que siempre precede a algo más que una simple película.

El cuarto huele a velas de vainilla que encendiste para ambientar, y el sonido del tráfico lejano de la Ciudad de México se mezcla con la intro dramática de la peli en la tele grande. Tú llevas un shortcito ajustado que resalta tus nalgas redondas y una blusita escotada que deja ver el encaje de tu bra. Cristo te mira de reojo, sus ojos oscuros brillando con esa mezcla de fe y deseo que te vuelve loca.

¿Por qué carajos este pendejo me pone así nomás con una mirada?
te preguntas en silencio mientras él pone play.

La película empieza con esas escenas intensas de sufrimiento y redención, la música épica retumbando en los parlantes. Tú sientes su muslo fuerte presionando contra el tuyo, el calor de su piel traspasando la tela delgada. Al principio, solo es casual, pero poco a poco, su mano grande se posa en tu rodilla, acariciando despacito hacia arriba. El roce es eléctrico, como si cada vello de tu piel se parara en atención. Huele a su colonia masculina, esa que te hace salivar, mezclada con el sudor ligero de anticipación.

En la pantalla, los latigazos y el drama se intensifican, pero tú ya no prestas tanta atención. Tu pulso se acelera, el corazón latiéndote en el pecho como tambor. Cristo se acerca más, su aliento cálido en tu cuello. "¿Te gusta la peli, mi reina?" murmura con voz ronca, y tú solo asientes, mordiéndote el labio. Su dedo índice traza círculos en tu muslo interno, subiendo peligrosamente cerca de donde ya sientes esa humedad traicionera empapando tus panties.

Acto seguido, el beso llega como un rayo. Sus labios carnosos capturan los tuyos, el sabor a chela y a él mismo invadiendo tu boca. Lenguas danzando, húmedas y urgentes, mientras sus manos suben por tu blusa, rozando tus pezones que se endurecen al instante bajo el encaje. Neta, piensas, esto es mejor que cualquier sermón. Tú le respondes con la misma hambre, tus uñas arañando su espalda ancha, sintiendo los músculos tensos bajo la playera.

La película sigue sonando de fondo, los gemidos de dolor en la pantalla contrastando con los tuyos de placer. Cristo te recuesta en el sofá, su cuerpo pesado y delicioso cubriéndote. Quita tu blusa con prisa, exponiendo tus tetas firmes al aire fresco. Su boca baja, lamiendo un pezón, succionándolo con fuerza que te hace arquear la espalda. "¡Ay, cabrón!" gimes bajito, el placer punzando como aguja caliente. Huele a tu excitación ahora, ese aroma almizclado que llena el cuarto, y él lo nota porque mete la mano en tu short, dedos gruesos rozando tu clítoris hinchado.

Quiero que me coja ya, pero que no pare, que esto dure toda la noche como la pinche peli.

Tú no te quedas atrás, desabrochando su jeans con dedos temblorosos. Su verga salta libre, dura como piedra, venosa y palpitante. La tocas, sintiendo el calor abrasador en tu palma, el precum resbaloso lubricando tu roce. Él gruñe contra tu piel, ese sonido gutural que vibra en tu concha y te hace apretar los muslos. "Estás bien mojada, mi amor", dice con acento chilango puro, y tú ríes nerviosa, "Es tu culpa, wey".

La tensión sube como la marea. Él se quita la ropa rápido, su cuerpo moreno y atlético brillando bajo la luz tenue de la tele. Tú te deshaces del short y las panties, abriendo las piernas invitadora. Cristo se arrodilla entre ellas, su lengua experta lamiendo desde tu ano hasta el botón, saboreando tus jugos dulces y salados. Cada lamida es un fuego, el sonido húmedo de su boca chupando tu panocha mezclándose con los diálogos dramáticos de La Pasion de Cristo 2 pelicula completa en español. Tus caderas se mueven solas, empujando contra su cara, el olor a sexo impregnando todo.

Pero no es solo físico; en tu mente, hay una lucha deliciosa.

Esto es pecado, pero qué pecado tan rico, con él todo se siente redención.
Él levanta la vista, ojos lujuriosos fijos en los tuyos, y sube para penetrarte despacio. La punta de su verga abriendo tu entrada, centímetro a centímetro, estirándote hasta el fondo. El placer es abrumador, una plenitud que te hace jadear, uñas clavadas en sus hombros. Él empieza a moverse, embestidas lentas al principio, el slap-slap de piel contra piel sincronizándose con la banda sonora épica.

La intensidad crece. Tú lo montas ahora, cabalgando su polla como amazona, tus tetas rebotando, sudor perlando tu frente. Él te agarra el culazo, amasándolo, un dedo rozando tu ano para más estimulación. "¡Más fuerte, Cristo, dame verga!" le ruegas, y él obedece, clavándotela profundo, golpeando ese punto que te hace ver estrellas. El cuarto apesta a sexo crudo, a sudor y fluidos, sonidos de gemidos ahogados compitiendo con la crucifixión en la pantalla.

Tu orgasmo se acerca como tormenta, el vientre contrayéndose, piernas temblando. Él lo siente y acelera, su respiración entrecortada en tu oído. "Ven conmigo, mi vida", jadea, y explotas. Oleadas de éxtasis te recorren, concha apretando su verga en espasmos, gritando su nombre mientras él se vacía dentro de ti, chorros calientes llenándote. El mundo se reduce a pulsos compartidos, piel pegajosa, besos salados de lágrimas de placer.

Al final, se derrumban juntos, aún unidos, la película terminando con créditos rodando. Tú apoyas la cabeza en su pecho, escuchando su corazón galopante calmarse. Huele a paz ahora, a ellos dos mezclados.

La verdadera pasión no está en la cruz, está aquí, en sus brazos.
Cristo te besa la frente, "¿Vimos la peli completa?" bromea, y tú ríes suave, "Sí, y fue la mejor versión erótica". La noche envuelve su afterglow, promesa de más noches así, en este México de pasiones vivas.

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