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Pa Que Son Pasiones Los Players

6953 palabras

Pa Que Son Pasiones Los Players

Tú entras al antro en la Zona Rosa, el aire cargado de sudor fresco y perfume caro, mezclado con el humo dulce de los cigarros electrónicos. La música retumba, un perreo intenso que hace vibrar el piso bajo tus tacones. Llevas ese vestido negro ceñido que te hace sentir como reina de la noche, la tela rozando tus muslos con cada paso. Tus amigas ya están en la pista, moviéndose al ritmo, pero tú te quedas en la barra, pidiendo un paloma con limón bien exprimido. El tequila quema tu garganta, un fuego que baja directo al estómago y despierta algo más profundo.

Entonces lo ves. Alto, moreno, con esa sonrisa de player que promete problemas del bueno. Camisa blanca desabotonada lo justo para mostrar el tatuaje en el pecho: unas letras curvas que lees de reojo cuando se acerca. "Pa que son pasiones letra los players", dice el ink, como un manifiesto grabado en su piel morena. Te guiña el ojo, pide dos shots de José Cuervo sin preguntar y te pasa uno. Salud, nena, murmura con voz grave, ese acento chilango puro que te eriza la nuca.

—¿Y eso qué significa? —preguntas, señalando el tatuaje, mientras el limón ácido baila en tu lengua.

—Es de una rola vieja, de cuando los players mandábamos. Pa' qué son las pasiones si no pa' quemarnos juntos —responde, su aliento cálido con toques de menta y tequila rozando tu oreja. Te ríes, juguetona, porque sabes que es línea de güey experimentado, pero hay algo en sus ojos cafés intensos que te hace mojar las bragas un poquito.

La noche avanza con shots y pláticas. Se llama Alex, trabaja en marketing, vive en Polanco en un depa chido con vista al skyline. Habla de fiestas en Acapulco, de viajes a Cancún donde conoció a morras como tú, libres y sin dramas. Tú le cuentas de tu curro en la agencia de publicidad, de cómo odias las juntas eternas pero amas el rush de cerrar tratos. Bailan pegados, su mano en tu cintura baja, dedos firmes presionando la curva de tu cadera. Sientes su verga semi-dura contra tu nalga, un roce casual que envía chispas por tu espina. Chingao, este pendejo sabe lo que hace, piensas, mientras el bass de la rola te hace arquear la espalda.

¿Y si me lo llevo? Solo esta noche, sin compromisos. Pa' qué son las pasiones si no pa' dejarse llevar...

El antro cierra a las tres, pero ustedes salen antes, caminando por las calles iluminadas, el fresco de la madrugada besando tu piel caliente. Su depa está a unas cuadras, suben en Uber riendo, sus dedos jugando con el borde de tu vestido en el asiento trasero. Llegan, enciende las luces tenues, pone reggaetón suave de fondo —ironía, una rola de Los Players que suena justo con esa letra tatuada en él. Te sirve vino tinto de una botella cara, el aroma afrutado llenando la sala minimalista con muebles de diseño y plantas colgantes.

Se sientan en el sofá de piel suave, que cruje bajo tu peso. Hablan más, profundo ahora: de pasiones reprimidas en el día a día, de cómo la vida en la CDMX te obliga a ser player para no ahogarte. Su mano sube por tu muslo, lento, explorando la seda de tus medias. Tú no lo detienes, al contrario, abres las piernas un poco, invitándolo. Sí, carnal, justo ahí, gimes bajito cuando sus dedos rozan el encaje húmedo de tu tanga.

El beso llega natural, sus labios carnosos devorando los tuyos con hambre contenida. Sabe a vino y deseo, lengua danzando con la tuya en un duelo húmedo y caliente. Te quita el vestido con maestría, exponiendo tus tetas firmes al aire fresco; pezones duros como piedras bajo su mirada hambrienta. Qué chingonas estás, morra, gruñe, bajando la boca a chupar uno, dientes rozando suave mientras su mano masajea el otro. Sientes el calor de su saliva, el tirón eléctrico directo a tu clítoris palpitante.

Tú no te quedas atrás. Le arrancas la camisa, lamiendo el tatuaje: pa que son pasiones letra los players, recitas en voz baja, mordisqueando su piel salada. Él gime, verga tiesa presionando los jeans. La desabrochas, liberándola: gruesa, venosa, goteando pre-semen que lames de la punta con deleite. Sabe salado, masculino, embriagador. La chupas profundo, garganta relajada por la práctica de noches pasadas, mientras él te agarra el pelo suave, guiando sin forzar.

No mames, qué rica boca tienes —jadea, caderas moviéndose al ritmo de tu succión. El sonido húmedo llena la habitación, mezclado con su respiración agitada y la música lejana.

Te lleva a la cama king size, sábanas de algodón egipcio frescas contra tu espalda ardiente. Te come el coño como experto: lengua plana lamiendo lento desde el ano hasta el clít, chupando jugos que corren por tus muslos. Ay, güey, no pares, suplicas, uñas clavándose en sus hombros anchos. Huele a tu excitación almizclada, a su sudor limpio. Dos dedos gruesos entran, curvándose en tu punto G, mientras su pulgar frota círculos en el clít. El orgasmo sube como ola, tensando cada músculo; gritas, arqueándote, chorros calientes mojando su barbilla.

Esto es pa' qué sirven las pasiones, carajo. Quemarse vivo.

Él se pone condón —siempre responsable, checas con aprobación— y te penetra de una, llenándote hasta el fondo. ¡Chingadooo! exclamas, paredes vaginales apretándolo como guante. Empieza lento, salidas y entradas profundas que rozan cada nervio. Tú lo montas después, controlando el ritmo: subes y bajas, tetas rebotando, su mirada fija en tu cara de placer. Manos en tus nalgas, azotes suaves que pican delicioso, acelerando el vaivén.

Cambian posiciones: perrito contra la cabecera, él embistiendo duro, bolas chocando tu clít con palmadas húmedas. Sientes su pecho pegado a tu espalda, sudor resbalando, aliento en tu cuello. Vente conmigo, nena, ordena ronco. El clímax los golpea juntos: tú convulsionando, coño ordeñándolo; él gruñendo, llenando el látex con chorros calientes. Colapsan, entrelazados, pulsos latiendo al unísono.

El afterglow es perfecto: se duchan juntos bajo agua caliente, jabón perfumado deslizándose por curvas y músculos. Secos, fuman un porro suave en el balcón —legal, orgánico, solo para relajarse— viendo las luces de la ciudad. Huelen a sexo limpio, a sábanas revueltas.

—Pa' qué son pasiones letra los players —susurras, trazando su tatuaje con el dedo.

—Pa' noches como esta —responde, besándote la frente.

Te vas al amanecer, un beso largo en la puerta, números intercambiados pero sin promesas. Caminas a casa con las piernas flojas, sonrisa pícara, sabiendo que las pasiones son para vivirse, no para guardarse. En el taxi, el sol naciente calienta tu piel, y piensas: Chido, valió cada segundo.

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