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Xvideo Pasión Desnuda

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Xvideo Pasión Desnuda

Tú estás recostada en tu cama king size en ese depa chido de la Condesa, con el ventilador zumbando como loco contra el bochorno de la noche mexicana. El aire huele a jazmín del balcón y a tu loción de vainilla que se mezcla con el sudor ligero en tu piel morena. Neta, hoy andas con un calor que no es solo del clima; llevas todo el día pensando en eso, en esa comezón entre las piernas que no te deja en paz. Agarras tu laptop, la abres con las uñas pintadas de rojo fuego, y tecleas "xvideo pasion" en la barra de búsqueda. Sale un montón de videos, pero eliges uno que promete fuego: cuerpos retorcidos en éxtasis, gemidos roncos que te erizan la piel.

Presionas play y el sonido llena la habitación, esa música sensual de fondo con ritmos latinos que te hace mover las caderas sin querer. Ves a la morra en pantalla, arqueándose contra un vato musculoso, sus pechos rebotando al ritmo de sus embestidas. Qué rico, piensas, mientras tu mano baja despacito por tu vientre plano, rozando el encaje de tus panties negras. Sientes el calor húmedo acumulándose ahí abajo, tu clítoris palpitando como si tuviera vida propia. El olor de tu propia excitación sube, almizclado y dulce, y te muerdes el labio imaginando que eres ella, que te follan así de duro.

¿Por qué carajos estoy sola esta noche? Alejandro, ese pendejo guapo del gym, con su sonrisa de cholito y su verga que neta te deja temblando...

De repente, un golpe en la puerta te saca del trance. ¿Quién madres a estas horas? Te levantas rápido, cierras la laptop a medias, el video sigue sonando bajito, y te pones una bata de seda que apenas cubre tus muslos. Abres y ahí está él: Alejandro, con el pelo revuelto, camisa ajustada marcando sus pectorales tatuados, oliendo a tequila y colonia barata. "Ey, nena, ¿me abres o qué? Traje chelas del oxxo pa' platicar", dice con esa voz grave que te hace mojar al instante.

Lo dejas pasar, el corazón latiéndote como tambor de cumbia. "Pasa, wey, estaba... viendo unas cosas", balbuceas, y él arquea la ceja, oye el gemido ahogado del video. Se ríe pícaro: "Xvideo pasión, ¿eh? Neta eres una caliente. ¿Me dejas ver?". Tú sientes el rubor subiendo por tu cuello, pero en vez de apagar, lo jalas de la mano hacia la cama. "Siéntate, cabrón, y compórtate".

Acto uno termina ahí, con la tensión crepitando como fogata en la playa. Se sientan juntos, las chelas frías sudando en sus manos, y el video sigue: la pareja en pantalla se besa con hambre, lenguas enredadas, saliva brillando. Alejandro te mira de reojo, su muslo rozando el tuyo, piel contra piel electrizante. "Sabes que me late verte así, toda encendida", murmura, y su aliento cálido te roza la oreja. Tú sientes mariposas en el estómago, el pulso acelerado en tu garganta.

El calor sube. Apagas el video con un clic, pero el fuego ya está encendido entre ustedes. "Ven pa'cá", le dices, y lo besas primero, suave, probando el sabor salado de sus labios con resto de tequila. Él responde con urgencia, su lengua invadiendo tu boca, grande y demandante. Sus manos grandes recorren tu espalda bajo la bata, dedos ásperos de tanto gym rozando tu espinazo, erizándote. Hueles su sudor masculino, mezclado con el tuyo, un perfume primal que te nubla la cabeza.

Te quita la bata de un tirón, exponiendo tus tetas firmes, pezones duros como piedras. "Qué chingonas", gruñe, y baja la cabeza, chupando uno con hambre, su lengua girando en círculos húmedos. Tú gimes bajito, el sonido ronco saliendo de tu pecho, mientras tus uñas se clavan en su nuca. Sientes su verga dura presionando contra tu muslo a través del pantalón, gruesa y palpitante. "Quítate eso, pendejo", ordenas, y él obedece riendo, desabrochando el cinturón con prisa.

Ahora en la cama, cuerpos enredados. Tú te arrodillas entre sus piernas, admirando su verga erguida, venosa, la cabeza brillante de precúm. La agarras, piel suave sobre acero, y la lames desde la base, saboreando el salado musgoso. Él jadea, "Órale, nena, qué rico chupas", sus caderas empujando suave. El sonido de succión llena el cuarto, húmedo y obsceno, mientras tus jugos corren por tus muslos internos.

Esto es mejor que cualquier xvideo pasión, neta lo quiero adentro ya.

La intensidad sube. Te subes encima, frotando tu panocha mojada contra su verga, lubricándola. El roce es eléctrico, tu clítoris hinchado rozando su piel caliente. "Fóllame, Alejandro, no mames", suplicas, y él te agarra las caderas, hundiéndose en ti de un golpe lento. Ay, cabrón, lo sientes estirándote, llenándote hasta el fondo, cada vena pulsando contra tus paredes. Empiezas a cabalgar, tetas rebotando, sudor goteando entre sus pechos pegados.

Sus manos amasan tu culo redondo, nalgadas suaves que resuenan como palmadas en fiesta. "Más duro, wey", pides, y él obedece, embistiendo desde abajo, el colchón crujiendo al ritmo. El olor a sexo impregna todo: fluidos mezclados, sudor, piel caliente. Tus gemidos se vuelven gritos, "¡Sí, así, chingame!", mientras él gruñe como animal, mordiendo tu hombro. Sientes el orgasmo construyéndose, una ola en tu vientre, pulsos en tu coño apretándolo.

Cambian: él arriba, misionero salvaje. Piernas en sus hombros, entra profundo, golpeando tu punto G con cada estocada. El slap-slap de carne contra carne, sus bolas chocando tus nalgas. Te besa el cuello, chupando, dejando marcas rojas. "Te voy a llenar, nena", jadea, y tú explotas primero: el clímax te sacude, coño contrayéndose en espasmos, jugos chorreando, visión borrosa de placer. Él sigue, unos empujones más, y se corre dentro, chorros calientes inundándote, su cuerpo temblando sobre el tuyo.

Acto final: el afterglow. Se derrumban juntos, jadeando, pieles pegajosas de sudor y semen. Él te abraza, besos suaves en la frente, su verga aún semi-dura dentro de ti. El ventilador refresca el aire cargado de sexo, y afuera se oye el claxon lejano de la ciudad que nunca duerme. "Neta fue chido, mejor que cualquier xvideo pasion", murmura él, riendo bajito. Tú sonríes, trazando sus tatuajes con el dedo, sintiendo la paz post-orgasmo, el cuerpo lánguido y satisfecho.

Piensas en lo que viene: quizás repitan mañana, o vean otro video juntos. Pero por ahora, enredados en sábanas revueltas, con su olor impregnado en ti, sabes que esta pasión es real, mexicana y ardiente como el sol de mediodía. Cierras los ojos, el corazón calmado, lista para soñar con más.

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