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Noche de Fuego en el Canal de Pasiones de Megacable

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Noche de Fuego en el Canal de Pasiones de Megacable

Estás recostada en el sofá de tu departamento en Polanco el calor de la noche mexicana pegándote a la piel como una promesa sucia. El aire acondicionado ronronea flojo pero no alcanza a enfriar el bochorno que traes desde la oficina. Agarras el control remoto con dedos perezosos y zapeas por los canales de Megacable. De repente caes en el canal de pasiones en Megacable una morra en pantalla gimiendo bajito mientras un vato la recorre con la lengua despacio como si saboreara miel de maguey.

El sonido te eriza la piel los labios carnosos de ella abriéndose en un jadeo que retumba en tu pecho. ¿Qué chingados piensas esta noche necesito algo que me prenda de una vez? Apagas las luces bajas el resplandor azulado de la tele bañándote el cuerpo. Traes una playera holgada sin bra y unos shorts que se pegan a tus muslos por el sudor. El aroma de tu crema de coco se mezcla con el leve olor a excitación que ya empieza a subir desde entre tus piernas.

En la pantalla la escena sube de tono el vato la voltea como trofeo y la penetra lento profundo. Tú sientes un cosquilleo en el clítoris imaginas esas manos ásperas en tu cintura.

Neta carnal
murmuras mordiéndote el labio inferior quiero que alguien me coja así de salvaje. Tus dedos bajan solos rozando el encaje de tus panties ya húmedos. El pulso te late en las sienes el corazón tronando como tamborazo en una fiesta de pueblo.

De pronto el timbre suena agudo cortando el gemido de la tele. ¿Quién vergas a esta hora? Te levantas el cuerpo pesado de deseo y miras por la mirilla. Es Raúl tu vecino el carnal que te ha estado coqueteando desde que te mudaste hace tres meses. Alto moreno con esa sonrisa pícara que dice te voy a romper el culo sin piedad. Le abres la puerta el aire fresco del pasillo rozándote las piernas desnudas.

—Órale morra —dice él con voz ronca oliendo a colonia barata y cerveza —escuché la tele a todo lo que da ¿estás sola o qué?

Tú lo jalas adentro cerrando la puerta con el pie. —Pásale wey —le contestas la voz temblando de anticipación —mira lo que traigo puesto en el canal de pasiones en Megacable. ¿Te late?

Raúl se queda tieso viendo la pantalla donde ahora la pareja se come a besos salvajes lenguas enredadas saliva brillando. Sus ojos se clavan en ti notando tus pezones duros bajo la tela. —Chin güey —exhala acercándose —esto está cañón. ¿Me invitas a ver o a participar?

El calor sube entre ustedes el aire cargado de feromonas. Tú sientes su aliento caliente en tu cuello mientras él se para pegado rozando tu culo con su verga ya semi dura a través del pantalón. En la tele la morra cabalga gritando ¡más cabrón! y tú volteas a Raúl besándolo con hambre labios chocando dientes rozando lengua invadiendo su boca a miel de piloncillo.

Sus manos bajan a tus shorts los deslizan lento saboreando cada centímetro de piel expuesta. Estás mojada pinche rica gruñe metiendo dos dedos en tus panties frotando tu clítoris hinchado. Tú gimes arqueando la espalda el sonido de la tele mezclándose con tus jadeos. El olor a sexo invade el cuarto sudor piel húmeda y ese musk animal que sale de él.

Lo empujas al sofá montándote encima moliendo tu coño contra su paquete duro como fierro. —Quítate todo pendejo le ordenas arrancándole la playera. Su pecho moreno reluce de sudor músculos tensos bajo tus uñas. Él te obedece riendo bajándose el pantalón su verga saltando libre gruesa venosa con la cabeza brillando de pre-semen.

Te agachas lamiéndola desde la base hasta la punta saboreando sal y hombre. Mmm qué chingón sabor piensas chupando más hondo garganta apretando mientras él gime agarrándote el pelo. La tele sigue el canal de pasiones en Megacable ahora con una orgía de cuerpos enredados inspirándolos. Tú subes jadeante montándolo despacio la punta abriéndote como llave en cerradura.

El estiramiento duele rico te llena por completo. Empiezas a moverte lento círculos de cadera sintiendo cada vena rozando tus paredes. Raúl te agarra las nalgas amasándolas cabálgame morra como en la tele pide. Aceleras el ritmo piel chocando sudor volando gemidos sincronizándose con los de la pantalla. Tu clítoris roza su pubis chispas de placer subiendo por tu espina.

No pares wey estoy cerca piensas el orgasmo construyéndose como tormenta en el desierto. Él voltea dándote la vuelta ahora él encima embistiéndote profundo brutal. Cada thrust saca sonidos obscenos tu coño chorreando jugos por sus bolas. El cuarto huele a sexo puro ese aroma almizclado embriagador. Sientes sus músculos tensos bajo tus manos el pulso de su verga hinchándose.

—¡Me vengo cabrón! —gritas las uñas clavadas en su espalda. El clímax explota olas de éxtasis rompiéndote el cuerpo contrayéndote alrededor de él ordeñándolo. Raúl ruge hundiéndose hasta el fondo chorros calientes llenándote pintando tus paredes de leche espesa.

Caen juntos exhaustos el canal de pasiones en Megacable aún murmurando en fondo. Su peso sobre ti reconfortante piel pegada sudor enfriándose. Besos suaves post-sexo lenguas perezosas explorando. Neta esto fue lo mejor piensas el corazón calmándose latiendo en sintonía con el suyo.

Raúl se desliza a tu lado jalándote al pecho. —¿Otro round morra? —pregunta con guiño. Tú ríes acariciando su verga floja con el canal de pasiones prendido quién sabe qué sigue. El resplandor de la tele ilumina sus sonrisas prometiendo noches eternas de fuego en esa caja mágica de Megacable.

Te acurrucas oliendo su piel ese olor a hombre satisfecho y piensas en lo chido de la vida cuando el deseo te encuentra en casa. El tráfico allá afuera ya no importa solo el latido compartido y el eco de placeres desatados.

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