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Pasion y Baile Pelicula Completa YouTube

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Estás sentado en el sillón viejo de tu departamento en el corazón de la colonia Roma, con el calor de la noche mexicana pegándote en la piel como una caricia húmeda. El ventilador del techo gira perezoso, moviendo el aire cargado de jazmín del balcón y el olor a tacos de la esquina. Abres tu laptop, sudando un poco bajo la playera ligera, y tecleas en la barra de YouTube: pasion y baile pelicula completa youtube. Quieres algo que te prenda, algo que te haga olvidar el pinche estrés del día en la oficina. El primer video que sale es perfecto, una película completa de baile sensual, con cuerpos retorcidos al ritmo de cumbia rebajada y salsa brava.

Le das play y el sonido te envuelve: tambores profundos que retumban en tu pecho como latidos acelerados, guitarras que lloran pasión, y voces roncas cantando de amores prohibidos. En la pantalla, una morena de curvas explosivas baila pegada a un galán de torso marcado, sus caderas ondulando como olas del Pacífico. Tú sientes un cosquilleo en la entrepierna, el calor subiendo por tus muslos.

Órale, esto está chido, neta que me pone como moto
, piensas mientras ajustas los audífonos. Pero de pronto, la puerta se abre y entra Karla, tu vecina del piso de arriba, la que siempre te saluda con una sonrisa pícara y un meneo de nalgas que te deja pensando tonterías toda la noche.

Wey, ¿qué vergas estás viendo tan concentrado? —dice ella riendo, con su shortcito ajustado y una blusa escotada que deja ver el valle entre sus chichis firmes. Su piel brilla con un sudor ligero, huele a vainilla y a algo más salvaje, como deseo fermentado. Se acerca, se sienta a tu lado tan pegadita que sientes el calor de su muslo contra el tuyo.

—Nada, carnala, una pasion y baile pelicula completa youtube. Mira, está cañona —le contestas, el corazón latiéndote fuerte. Pausas el video y lo pones en la tele grande para que lo veamos juntos. Karla se acomoda, cruza las piernas, y su pie roza tu pantorrilla. El roce es eléctrico, como chispas en la piel.

En el baile, los cuerpos se funden: sudor perlando sus frentes, manos deslizándose por espaldas arqueadas, respiraciones jadeantes mezclándose con la música. Tú miras de reojo a Karla; sus labios entreabiertos, los ojos brillantes.

¿Se estará prendiendo como yo? Neta, su olor me está volviendo loco
. El ambiente se carga, el aire espeso con el aroma de su perfume y el tuyo propio, masculino y terroso.

De repente, Karla se para y te jala de la mano. —Vamos a bailar como ellos, pendejo. No seas rajón —te reta, su voz ronca como miel caliente. No puedes negarte. Apagas la luz principal, dejas solo la del baño que tiñe todo de ámbar suave, y pones la música a todo volumen. Sus manos en tus hombros, tú las pones en su cintura estrecha, sintiendo la tela fina de su blusa bajo las yemas, el calor de su piel irradiando.

El ritmo te invade: caderas chocando lentas al principio, como un coqueteo. Su aliento en tu cuello sabe a chicle de tamarindo, dulce y ácido. Tú bajas las manos a sus nalgas redondas, firmes como frutas maduras, y ella gime bajito, un sonido que te eriza los vellos. Qué rica está la mera verga, piensas mientras ella se pega más, su concha rozando tu verga ya dura como piedra a través de los pantalones.

La tensión crece con cada giro. Sus tetas presionan tu pecho, pezones endurecidos pinchando como promesas. Sudas juntos, el olor a sexo empezando a mezclarse con el jazmín. Karla te mira a los ojos, labios hinchados. —Te quiero adentro, wey. Hazme tuya como en esa película —susurra, mordiéndose el labio. Tú la besas con hambre, lenguas enredándose, sabor a saliva caliente y deseo puro. Sus manos bajan a tu bragueta, liberando tu verga palpitante, venosa y lista.

La llevas al sillón, la sientas en tu regazo. Ella se quita la blusa de un tirón, chichis saltando libres, oscuros pezones erectos pidiendo tu boca. Los chupas, succionas fuerte, ella arquea la espalda gimiendo ¡Ay, cabrón, sí!. Su piel sabe a sal y vainilla, suave como terciopelo. Deslizas su short, encuentras su panocha empapada, labios hinchados y calientes. Metes dos dedos, ella cabalga tu mano, jugos chorreando por tus nudillos, el sonido chapoteante mezclándose con la música que aún suena.

Esto es mejor que cualquier pelicula completa, neta que su calor me quema
. Karla se pone de rodillas, te mira con ojos de fuego y engulle tu verga. Su boca es un horno húmedo, lengua girando alrededor del glande, succionando hasta la garganta. Gimes, agarras su cabello negro sedoso, oliendo a shampoo de coco. Qué chingona chupándola, mamacita.

La levantas, la pones en cuatro sobre el sillón. Su culo perfecto alzado, panocha reluciente invitándote. Entras despacio, centímetro a centímetro, sintiendo sus paredes apretadas ordeñándote. —¡Más duro, pinche semental! —grita ella, empujando hacia atrás. Empuñas sus caderas, chingas con ritmo de baile, piel contra piel palmoteando, sudor volando. El salón huele a sexo crudo, almizcle y placer. Sus gemidos suben, tetas balanceándose, tú pellizcas sus pezones mientras la taladras profundo.

La volteas, piernas sobre tus hombros, entras de nuevo viendo cómo tu verga desaparece en su profundidad rosada. Ella se toca el clítoris, círculos rápidos, ojos en blanco. Sí, sí, me vengo, jadea, su concha contrayéndose como un puño, jugos empapando tus bolas. Tú aguantas, pero el apretón te lleva al borde. —Córrete adentro, lléname —suplica. Explotas, chorros calientes llenándola, pulsos interminables mientras ella tiembla en oleadas.

Caen exhaustos, cuerpos enredados, respiraciones entrecortadas. Su cabeza en tu pecho, dedo trazando tu abdomen. El video sigue en pausa en la tele, pero ya no importa. Besas su frente sudada, oliendo su cabello.

Neta, esto fue la pasión y baile más completa que jamás vi en YouTube o donde sea
. Karla suspira, sonriendo pícara. —¿Repetimos mañana, wey? Traigo más ideas de esa película.

La noche se cierra suave, con el ventilador secando el sudor, corazones calmándose al unísono. En ese momento, todo es perfecto: piel contra piel, promesas de más bailes, más pasión. México nocturno canta afuera, pero aquí dentro, el ritmo es solo nuestro.

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