Pasion Prohibida Capitulo 107 Susurros Ardientes
Ana se recargó en la ventana de su departamento en la Roma Norte el aire fresco de la noche capitalina le rozaba la piel como una caricia prohibida. Hacía calor adentro no solo por el bochorno veraniego sino por la anticipación que le bullía en las venas. Carlos su esposo andaba de viaje en Monterrey por negocios otra vez y eso significaba libertad. Libertad para él para Luis el hermano menor de Carlos ese pendejo irresistible que la volvía loca con solo una mirada.
Desde que se conocieron en la boda de su prima hace tres años la química había sido explosiva. Luis con su sonrisa pícara ojos color café intenso y ese cuerpo atlético de quien juega fut en las tardes. Pero era prohibido neta prohibido porque era familia política y en México esas cosas se arman cabrones. Aun así no podían parar. Cada encuentro era un capítulo más en su pasión prohibida y esta noche sería el capitulo 107 como ella lo anotaba en su libretita secreta escondida bajo el colchón.
¡Ay wey qué emoción! Piensa Ana mientras se muerde el labio ¿Y si esta vez nos cachan? No mames sería el fin pero qué chido sería morir por esto.
El sonido del elevator en el pasillo la sacó de sus pensamientos. Golpes suaves en la puerta tres como su código secreto. Abrió con el corazón latiéndole a mil por hora vestida solo con una bata de seda negra que apenas cubría sus curvas generosas pechos firmes caderas anchas piel morena que olía a vainilla de su loción favorita.
Luis entró como huracán cerrando la puerta con llave sus manos ya en su cintura atrayéndola contra su pecho duro. "Mamacita te extrañé tanto" murmuró su voz ronca con ese acento chilango puro oliendo a colonia Acqua di Gio mezclada con el sudor ligero de la calle. La besó con hambre labios carnosos devorando los suyos lengua explorando saboreando el dulce de su gloss de cereza. Ana gimió bajito sintiendo su verga ya dura presionando contra su vientre bajo la tela de sus jeans.
Acto primero completo pensó ella mientras lo empujaba al sofá de piel blanca. Se sentaron besándose como posesos manos de él subiendo por sus muslos abriendo la bata revelando sus senos desnudos pezones erectos como chocolate amargo. Él los lamió succionó mordisqueó suave haciendo que ella arqueara la espalda "¡Órale Luis qué rico!" jadeó ella enredando dedos en su cabello negro revuelto.
Pero no querían apresurarse. Esta era su ritual el lento build-up que los volvía locos. Luis se recargó besándola en el cuello inhalando su aroma "Hueles a pecado chula" dijo riendo bajito mientras sus dedos bajaban a su entrepierna encontrándola ya húmeda empapada. Ana tembló al sentirlo rozar su clítoris hinchado círculos lentos tortuosos. El sonido de sus respiraciones agitadas llenaba la sala mezclado con el tráfico lejano de Insurgentes.
En su mente Ana revivía los capítulos pasados aquel en la playa de Cancún donde se cogieron en la arena con el mar rugiendo o el rapidín en el baño de la fiesta familiar donde casi los pillan. Cada vez más intenso más riesgoso. ¿Por qué no puedo dejarlo? se preguntaba pero la respuesta era obvia: Luis la hacía sentir viva deseada empoderada como mujer no solo como esposa decorativa.
Lo desvistió con urgencia quitándole la playera revelando abdomen marcado vello oscuro bajando al ombligo. Besó cada músculo saboreando la sal de su piel "Eres un dios pendejo" le dijo juguetona mordiendo su pezón. Luis gruñó de placer volteándola para ponerla a horcajadas sobre él. La bata cayó al piso ahora desnuda piel contra piel calor irradiando fricción deliciosa.
Escalada en el medio acto. Sus caderas se movían instintivas frotándose contra la protuberancia de sus jeans. Él abrió el zipper liberando su verga gruesa venosa palpitante cabeza roja brillante de pre-semen. Ana la tomó en mano masturbándolo lento sintiendo las venas pulsar "Mira cómo te pones por mí" susurró lamiendo la punta probando su sabor salado almizclado. Luis jadeó "Neta Ana me vas a matar" sus manos apretando sus nalgas separándolas dedos rozando su ano en una promesa futura.
Lo montó despacio centímetro a centímetro su coño apretado envolviéndolo calidez húmeda succionándolo. Ambos gimieron al unísono el sonido obsceno de carne contra carne empezando. Ella cabalgaba ritmada pechos rebotando sudor perlando sus cuerpos olor a sexo impregnando el aire mezclado con el jazmín del balcón. Luis embestía desde abajo manos en sus caderas guiándola más hondo "¡Sí así cabrona fóllame!" gritó ella perdida en éxtasis.
Interno torbellino: Ana sentía el mundo desvanecerse solo existían sus cuerpos unidos pulsos sincronizados el slap slap de pieles chocando sus gemidos convirtiéndose en gritos. Él chupaba sus tetas mordiendo pezones enviando descargas eléctricas directo a su clítoris. Cambiaron posiciones él encima misionero profundo penetrándola hasta el fondo su pubis frotando su botón sensible. ¡Qué chingón! pensó ella clavando uñas en su espalda dejando marcas rojas.
La tensión crecía espiral imparable. Luis aceleró ritmo bestial gruñendo "Me vengo Ana" ella asintió "Juntos wey juntos" contrayendo músculos internos ordeñándolo. El orgasmo la golpeó como tsunami olas de placer convulsionándola piernas temblando visión borrosa grito ahogado "¡Ay Dios!". Él explotó dentro caliente chorros llenándola semen goteando al salir. Colapsaron jadeantes sudorosos pegados en afterglow perfecto.
Acto final cierre emocional. Luis la abrazó besando su frente "Eres mi todo prohibida o no" murmuró ella sonrió acariciando su mejilla "Capitulo 107 completito ¿no?" rieron bajito sabiendo que habría más. Se ducharon juntos agua caliente lavando pecados cuerpos enjabonados caricias suaves. Secos en la cama hablaron de sueños de fugas imposibles pero reales en su mundo secreto.
Ana se durmió en sus brazos oliendo su piel limpia sintiendo paz profunda. Mañana Carlos volvería y fingirían normalidad pero en su libretita anotaría: Pasion Prohibida Capitulo 107 Susurros Ardientes el mejor hasta ahora. El deseo prohibido no moría solo ardía más fuerte.