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Diario de una Pasion Frases Imagenes

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Diario de una Pasion Frases Imagenes

Era una tarde calurosa en el corazón de la Roma, con ese sol de México que te calienta hasta los huesos. Me senté en mi cafecito favorito, el que huele a café de chiapas recién molido y pan dulce recién salido del horno. Ahí lo vi por primera vez: alto, moreno, con esa sonrisa pícara que te hace sentir que ya te conoce de toda la vida. Se llamaba Alex, un carnal que trabajaba en una galería de arte cerca de la Condesa. Yo, Ana, una diseñadora gráfica de veintiocho años, siempre con mi libreta en la mano, sentí un cosquilleo en el estómago que no era del latte.

Primera entrada en mi Diario de una Pasion Frases Imagenes, pensé mientras garabateaba en mi cuaderno.

Frase del día: "Sus ojos me queman como tequila en la garganta". Imagen: Su mano rozando la mía al pasarme el azúcar, piel cálida, venas marcadas, un pulso que late fuerte contra mis dedos.
Esa noche no pude dormir, reviviendo el roce accidental, el olor de su colonia mezclada con el sudor del día, fresco y masculino, como tierra mojada después de la lluvia.

Al día siguiente, lo busqué. "Qué onda, ¿te animas a un paseo por el parque?", le mandé por WhatsApp, con el corazón latiéndome a mil. Quedamos en Chapultepec, entre los ahuehuetes centenarios que susurran con la brisa. Caminamos, platicando de todo: de tacos al pastor en la esquina, de cómo el arte nos ponía la piel chinita. Su voz grave, ronca, me erizaba el vello de los brazos. Tocó mi hombro para señalar un mural, y ahí quedó su mano, pesada, cálida, enviando chispas directo a mi entrepierna.

La tensión crecía como tormenta en el Popo. Me invitó a su depa, un loft chido en la Juárez, con ventanales que dejaban entrar la luz dorada del atardecer. "Pásale, nena", dijo con esa sonrisa que prometía pecados. El lugar olía a sándalo y lienzos frescos. Nos sentamos en el sofá de cuero negro, tan cerca que sentía el calor de su muslo contra el mío. Hablamos de pasiones: él pintaba cuerpos desnudos, yo diseñaba sueños eróticos en Photoshop.

Segunda frase: "Quiero saborear tu piel como mango maduro". Imagen: Sus labios a centímetros de mi cuello, aliento caliente, barba incipiente raspando mi piel sensible.

Lo besé primero, no pude más. Sus labios suaves pero firmes, con sabor a chicle de tamarindo y algo salvaje. Me jaló hacia él, sus manos grandes explorando mi espalda, bajando hasta mis nalgas, apretando con fuerza juguetona. "Eres un pinche fuego, Ana", murmuró contra mi boca, mientras yo le mordía el labio inferior, sintiendo su verga endurecerse contra mi vientre. El sonido de nuestras respiraciones agitadas llenaba el cuarto, mixto con el tráfico lejano de Reforma.

Me quitó la blusa despacio, besando cada centímetro de piel que descubría. Sus labios en mis pechos, lengua girando alrededor de mis pezones oscuros, duros como piedras. Gemí bajito, arqueándome, el olor de mi propia excitación subiendo, almizclado y dulce. "Qué rica hueles, mi amor", dijo, inhalando profundo mientras bajaba mi falda. Sus dedos juguetones rozaron mi tanga empapada, presionando el clítoris hinchado. ¡Qué chido!, pensé, las piernas temblándome.

Lo empujé al sofá, queriendo tomar el control. Le desabroché el pantalón, liberando su verga gruesa, venosa, palpitante. La tomé en mi mano, piel aterciopelada sobre acero, y la lamí desde la base hasta la punta, saboreando el precum salado. Él gruñó, enredando sus dedos en mi pelo. "Así, carnala, chúpamela rico". El sonido húmedo de mi boca en él, succionando, me ponía más caliente. Lo miré a los ojos, verdes como aguacate maduro, llenos de lujuria pura.

Tercera frase: "Tu verga en mi boca es poesía viva". Imagen: Gotas de saliva brillando en su tronco, mis labios rojos estirados, su abdomen contraído de placer.

Pero quería más. Me subí encima, frotándome contra él, mi concha resbaladiza mojándolo todo. "Córrete adentro, Alex, no te aguantes". Me penetró de un solo empujón, llenándome hasta el fondo, estirándome deliciosamente. El placer era eléctrico, cada embestida rozando mi punto G, sonidos de carne contra carne, sudor goteando entre nosotros. Olía a sexo crudo, a pasión mexicana sin frenos. Sus manos en mis caderas guiándome, fuerte pero tierno, "¡Qué chingona te sientes, Ana!".

El ritmo subió, yo cabalgándolo como en un rodeo en Texcoco, pechos rebotando, uñas clavadas en su pecho. Sentí el orgasmo venir, un tsunami en mi vientre, contrayéndome alrededor de él. Grité su nombre, el mundo explotando en colores, pulsos en mi clítoris, jugos chorreando. Él se vino segundos después, caliente, profundo, gruñendo como animal. Nos quedamos pegados, jadeando, pieles brillantes de sudor, corazones tronando al unísono.

Después, en la cama king size con sábanas de algodón egipcio, me acurruqué en su pecho, escuchando su corazón calmarse. "Esto apenas empieza, mi reina", susurró, besándome la frente. Saqué mi libreta del bolso, aún desnuda, con su semen escurrindo por mis muslos.

Cuarta frase: "En tus brazos, el afterglow sabe a eternidad". Imagen: Nuestros cuerpos entrelazados, luz de luna filtrándose por las cortinas, marcas rojas en su piel de mis uñas.

Han pasado semanas, y mi Diario de una Pasion Frases Imagenes se llena de páginas. Cada encuentro es un capítulo: la vez en la playa de Acapulco, arena pegada a nuestra piel salada, olas rompiendo al ritmo de nuestros gemidos; o en el coche rentado rumbo a Puebla, sus dedos en mi entrepierna mientras manejaba, casi chocamos de puro vicio. Siempre consensual, siempre con esa chispa que nos enciende mutuamente.

Alex me regaló un sketch de nosotros dos, desnudos, entrelazados. Lo pegué en la primera página. Esto no es solo sexo, es conexión profunda, pienso mientras escribo. Su risa ronca, el sabor de sus besos, el tacto de su piel áspera... todo queda grabado aquí, en frases que arden y imágenes que no se borran.

Frase final: "Diario de una Pasion Frases Imagenes que queman el alma". Imagen: Futuro incierto pero caliente, nosotros dos contra el mundo, follando hasta el amanecer.

Ahora, mientras el sol sale sobre la ciudad, lo despierto con mi boca en su verga matutina. Otra entrada espera. Qué vida tan chingona.

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