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La Noche del Canal Pasiones Sky

7286 palabras

La Noche del Canal Pasiones Sky

Es una noche calurosa en tu depa de la Condesa, el aire huele a jazmín del jardín de abajo y al humo lejano de unos taquitos asándose en la esquina. Tú, con tu piel morena brillando bajo la luz tenue de la lámpara, te estiras en el sillón de cuero suave, el roce fresco contra tus muslos desnudos. Llevas solo una playera holgada de algodón que huele a tu perfume de vainilla y un tanguita de encaje que ya empieza a molestarte. Qué pinche aburrimiento, piensas, mientras agarras el control remoto del Sky. Zapeas sin rumbo, hasta que caes en un canal nuevo: Canal Pasiones Sky. El logo aparece en pantalla con letras rojas ardientes, como fuego líquido, y una voz sensual anuncia: "Donde tus deseos flotan en el cielo de la pasión".

Neta, ¿qué es esto? Suena chido, pero ¿y si es puro pedo?

Te quedas viendo. En la tele, una morra guapísima con curvas que no acaban, cabello negro suelto como cascada, besa a un vato musculoso bajo un cielo estrellado. Sus labios se chupan con hambre, el sonido de sus lenguas lamiéndose llega hasta tus oídos, húmedo y jadeante. Él le baja el vestido, exponiendo pechos firmes que rebotan al ritmo de sus caricias. Tú sientes un cosquilleo en el estómago, bajando directo a tu entrepierna. Órale, qué rico se ve eso. Tus pezones se endurecen contra la tela de la playera, y sin pensarlo, deslizas una mano por debajo, rozando tu piel caliente, suave como seda.

La escena sube de tono. La morra gime bajito, un sonido que vibra en tu pecho, mientras el vato le lame el cuello, bajando a sus tetas. El olor imaginario a sudor mezclado con deseo te invade la nariz, aunque solo sea el aroma de tu propia excitación empezando a humedecer tus bragas. Aprietas las piernas, frotándote sutilmente, el calor creciendo como una fogata. Piensas en Alejandro, tu carnal de la uni, ese wey alto y moreno con ojos que te desnudan con la mirada. Hace rato que no lo ves, pero su verga dura y gruesa te viene a la mente, el sabor salado de su piel cuando lo mamas. Marcas su número con dedos temblorosos.

"¿Qué onda, mi reina? ¿Me extrañas?" Su voz grave, con ese acento chilango que te derrite, cruza la línea.

"Ven pa'cá, pendejo. Estoy viendo algo que te va a poner como toro."

Ríe, ese sonido ronco que te eriza la piel. "Dame diez minutos, neta."

La espera es eterna. Sigues viendo Canal Pasiones Sky, ahora la pareja folla contra un muro de cristal, sus cuerpos chocando con palmadas húmedas, gemidos que llenan la habitación. Tú te quitas la playera, libre al fin, tus tetas medianas pero perfectas expuestas al aire fresco. Te pellizcas un pezón, gimiendo suave, el placer punzante bajando directo a tu chochito que palpita, mojado y ansioso. Ya ven, Alejandro, no me hagas esperar más.

La puerta se abre de golpe. Ahí está él, jeans ajustados marcando su bulto ya semi-duro, playera negra pegada a sus pectorales sudados por la carrera. Huele a colonia fuerte, a hombre, a noche mexicana. Sus ojos te recorren como fuego, deteniéndose en tus tetas y en la tele donde la morra cabalga al vato con furia.

"Canal Pasiones Sky, ¿eh? Pinche buena elección, morrita." Se acerca, su sombra cubriéndote, y te besa con hambre, lengua invadiendo tu boca, sabor a chicle de menta y cerveza. Sus manos grandes te aprietan las caderas, tirando de ti hacia él. Sientes su verga dura contra tu vientre, gruesa y caliente a través de la tela.

Te empuja al sillón, sentándose a tu lado, pero tú te subes a horcajadas sobre sus piernas. La fricción de sus jeans contra tu tanguita empapada te hace jadear. "Míralos, wey", susurras, señalando la pantalla donde la pareja lame y chupa sin piedad. Alejandro gruñe, manos subiendo por tus muslos, rozando el encaje húmedo. "Tú eres mejor que eso, mi amor."

Sus dedos me vuelven loca, neta. Quiero que me coma ya.

El beso se profundiza, mordidas en labios, lenguas danzando salvajes. Él te quita el tanga de un jalón, el aire fresco besando tu panocha abierta, hinchada y brillante. Su dedo medio roza tu clítoris, círculos lentos que te arquean la espalda. "Estás chorreando, reina. ¿Tanto te prendió el canal?" Gimes un sí, mientras él mete un dedo adentro, luego dos, bombeando suave, el sonido chapoteante mezclándose con los gemidos de la tele. Huele a sexo puro, a tu jugo dulce y salado.

No aguantas más. Le bajas el zipper, liberando su verga venosa, cabeza roja y goteante de precum. La agarras, piel aterciopelada sobre acero, latiendo en tu palma. "Mámamela, carnal", pide ronco. Te arrodillas entre sus piernas, el piso fresco contra tus rodillas, y lo lames desde la base, lengua plana saboreando su sudor masculino, salado y adictivo. Lo engulles profundo, garganta relajada por práctica, él gime fuerte agarrando tu pelo. "¡Qué chingón, sí así!" Chupas con hambre, bolas en mano masajeando, saliva corriendo por su eje.

La tensión sube como tormenta. En la tele, clímax gritado, pero ustedes van más lento, saboreando. Te sube al sillón, te abre las piernas, su boca devora tu chocho. Lengua mágica lamiendo labios mayores, chupando clítoris hinchado, dedos curvados tocando ese punto que te hace ver estrellas. "¡Alejandro, no pares, pendejo!" Gritas, caderas moviéndose solas, jugos en su barbilla. El olor a tu excitación lo enloquece, gruñe contra tu piel sensible.

Al fin, no más espera. "Fóllame ya", suplicas. Se pone de pie, te voltea boca abajo en el sillón, nalga en alto. Sientes la cabeza de su verga en tu entrada, resbalosa, empujando lento. Inchándose adentro, llenándote hasta el fondo, estirándote delicioso. "¡Qué prieta estás, mi vida!" Empieza a bombear, lento al principio, piel chocando piel con palmadas resonantes, sudor goteando. Tú arqueas espalda, uñas clavadas en cuero, gemidos sincronizados con los de la tele que ahora pasa otra escena.

El ritmo acelera, brutal, profundo. Sus manos aprietan tus caderas, tirando de ti contra él. Cada embestida roza tu G, placer eléctrico subiendo por espina. "Más fuerte, wey, rómpeme!" Gritas, perdida en éxtasis. Él obedece, gruñendo como animal, bolas golpeando tu clítoris. El cuarto huele a sexo intenso, a cuerpos fusionados, sonidos húmedos y jadeos ahogados. Tu orgasmo viene como ola, contrayéndote alrededor de su verga, gritando su nombre mientras tiemblas, jugos chorreados por muslos.

No para. Te voltea, misionero, piernas en hombros, penetrando más hondo. Besos desesperados, dientes en cuello. "Me vengo, reina..." Explota adentro, chorros calientes pintando tus paredes, pulso tras pulso. Tú lo aprietas, ordeñándolo, segundo orgasmo rasgándote suave.

Caen exhaustos, cuerpos pegajosos de sudor, respiraciones entrecortadas. La tele sigue con Canal Pasiones Sky, pero ya no importa. Él te abraza, besos tiernos en frente, olor a afterglow dulce. Esto fue mejor que cualquier canal, neta, piensas mientras cierras ojos, su calor envolviéndote como manta.

La noche termina en paz, con promesas susurradas de más noches así, bajo el cielo de pasiones que solo ustedes conocen.

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