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La Pasión de Cristo 4K Desatada

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La Pasión de Cristo 4K Desatada

En el corazón de la Condesa en la Ciudad de México esa noche de Semana Santa el aire estaba cargado de una humedad espesa que se pegaba a la piel como una promesa susurrada. Tú eras Ana una morena de curvas generosas con ojos que ardían como brasas ocultas y piel morena que brillaba bajo la luz tenue de tu departamento chido con vistas al Parque México. Habías invitado a Marco tu carnal de toda la vida ese wey alto fornido con tatuajes que contaban historias de noches locas y una sonrisa que te hacía mojar las panties sin esfuerzo. ¿Por qué no vemos algo intenso? le dijiste acomodándote en el sofá de piel suave que olía a vainilla de las velas que prendiste para ambientar.

Él se recargó a tu lado su muslo rozando el tuyo enviando chispas eléctricas por tu espina dorsal. Órale carnala La Pasión de Cristo en 4K propuso sacando el disco de su mochila esa versión ultra nítida que compró en línea y que juraba que te iba a volar la cabeza. Tú asentiste mordiéndote el labio inferior imaginando ya cómo las imágenes crudas del sufrimiento se mezclaban con el calor que bullía en tu vientre. La pantalla del tele gigante se encendió y el sonido envolvente del trueno retumbó en tus huesos mientras el vino tinto que compartían dejaba un regusto afrutado en tu lengua.

Esta película siempre me pone la piel chinita pensaste mientras veías a Jesús cargando la cruz el sudor perlando su frente en ultra alta definición cada gota cristalina cada vena hinchada visible como si estuvieras ahí lamiendo la sal de su piel.

Marco te miró de reojo su mano grande posándose casualmente en tu rodilla subiendo despacito por tu muslo desnudo bajo la falda corta que elegiste a propósito. No seas pendejo le susurraste juguetona pero tu voz salió ronca traicionándote. Él rio bajito ese sonido grave que te erizaba los vellos de la nuca. La escena de la flagelación empezó los latigazos crujiendo en el aire el rojo de la sangre salpicando en 4K tan vívido que sentiste el ardor en tu propia espalda. Tu respiración se aceleró pezones endureciéndose contra la blusa ligera y un calor líquido se acumuló entre tus piernas.

Acto primero de esa noche la tensión crecía como la marea en Acapulco. Marco se acercó más su aliento cálido con notas de tequila rozando tu oreja. ¿Te prende esta pasión wey? murmuró sus dedos trazando círculos en tu piel interior del muslo haciendo que tus caderas se movieran solas. Tú giraste la cara vueltos los labios en un beso hambriento lenguas danzando con sabor a vino y deseo puro. El beso se profundizó manos explorando su pecho firme bajo la playera olía a jabón y hombre sudado el pulso latiendo fuerte contra tu palma.

La película seguía el clamor de la multitud un eco lejano mientras tus mundos se estrechaban. Te quitó la blusa despacio besando cada centímetro de piel expuesta chupando tus tetas con devoción esa boca caliente succionando pezones que dolían de lo duros que estaban. Pinche Marco me vas a hacer venir ya gemiste arqueando la espalda el sofá crujiendo bajo tu peso. Él gruñó bajando la cabeza lamiendo tu ombligo bajando más hasta la tanga empapada que olía a tu excitación almizclada dulce como miel de maguey.

En el medio del acto la escalada fue brutal como subir el Popo en erupción. La escena de la crucifixión llenaba la pantalla clavos hundiéndose en carne el grito ahogado resonando en tu clítoris hinchado. Marco te arrancó la tanga con dientes el aire fresco golpeando tu coño mojado expuesto palpitante. Mírate carnala estás chorreando por esta pasión dijo metiendo dos dedos gruesos adentro curvándolos justo en ese punto que te hace ver estrellas. Tú jadeaste montándolo con las caderas follándote su mano el sonido chapoteante mezclándose con los gemidos de la película. Sudor perlando vuestras frentes sal goteando en tu lengua cuando lo besaste su sabor salado varonil te volvió loca.

La Pasión de Cristo 4K no es solo sangre es fuego puro en las venas como lo que siento ahora este wey me parte en dos y lo amo pensaste mientras él te comía el pussy lengua plana lamiendo largo chupando tu clítoris como si fuera la última cena.

Te volteó boca abajo el sofá oliendo a sexo ahora tus nalgas en pompa él azotándolas suave primero luego más fuerte el escozor delicioso irradiando calor. ¡Sí cabrón así! gritaste empujando contra su cara su nariz frotando tu ano mientras lamía todo. El reloj marcaba la median noche pero el tiempo se detuvo en esa vorágine de sensaciones piel contra piel pulsos acelerados el aroma almizclado de vuestros jugos impregnando el aire. Marco se quitó la ropa su verga saltando libre dura venosa goteando pre-semen que lamiste ansiosa sabor salado amargo adictivo.

Te puso de rodillas frente a él como en un altar pagano y te la metiste a la boca profunda garganta relajada succionando con hambre él gimiendo ¡Pinche diosa! jalándote el pelo suave guiando el ritmo. La película llegaba a su clímax la muerte en la cruz un alarido que vibró en tu pecho mientras tu boca se follaba su polla bolas pesadas golpeando tu mentón saliva chorreando por tu barbilla.

Acto final el desate total. Marco te levantó como si no pesaras echándote en la alfombra mullida frente al tele donde la resurrección empezaba luz cegadora. Te abrió las piernas anchas su verga presionando tu entrada resbaladiza. Te voy a follar como Cristo resucita carnala prometió empujando lento primero el estiramiento ardiente delicioso llenándote hasta el fondo. Tú clavaste uñas en su espalda rayándolo gimendo su nombre el thrust profundo golpeando tu cervix cada embestida un trueno sonidos de carne chocando sudor volando.

El ritmo se volvió frenético él encima tuyo caderas chocando clítoris frotando contra su pubis el orgasmo construyéndose como tormenta en el Pacífico. No pares wey dame todo suplicaste piernas envolviéndolo talones en su culo apretando. Él aceleró gruñendo sudando profusamente gotas cayendo en tus tetas que lamiste ansiosa. La tensión explotó tú primero coño contrayéndose ordeñando su verga chorros calientes empapando todo grito gutural rompiendo el silencio. Él siguió unas embestidas más y se vino adentro chorros espesos calientes pintando tus paredes internas ¡Anaaa! rugió colapsando sobre ti.

En el afterglow yacían enredados piel pegajosa respiraciones jadeantes el tele apagándose solo. La Pasión de Cristo 4K había sido el catalizador esa mezcla de dolor sagrado y placer profano que los unía más. Tú acariciaste su pelo húmedo oliendo a sexo y sudor besando su frente. Esto fue mejor que cualquier resurrección carnal pensaste con una sonrisa pícara. Él te miró ojos brillando ¿Repetimos wey? y reíste sabiendo que esa pasión ardía eterna como el sol de México.

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