Historia de una Pasion Pelicula
Yo siempre he sido de esas que se prenden con las historias intensas las que te hacen sentir el calor en la piel sin tocarte. Esa noche en el corazón de la Roma en México decidí ir sola a un cine boutique chiquito y exclusivo donde pasaban clásicos eróticos restaurados. El título de la película me llamó como un imán: historia de una pasion pelicula decían los carteles con letras rojas ardientes. Me imaginé que sería una de esas tramas mexicanas antiguas llenas de miradas prohibidas y cuerpos que se buscan en la oscuridad. Vestí un vestido negro ajustado que rozaba mis muslos con cada paso mis tacones repiqueteando en la banqueta húmeda por la llovizna vespertina. El aire olía a café de olla y a jazmín de los balcones.
Adentro el cine estaba casi vacío solo unas parejas dispersas y un güey solo al fondo. Elegí un asiento en la mitad la butaca de terciopelo rojo me abrazó como un amante perezoso. Las luces bajaron y empezó la proyección el sonido del proyector zumbando suave como un susurro. La pantalla se llenó de una hacienda en Guadalajara una mujer de ojos negros como el carbón y un hombre de mirada salvaje. Su historia de una pasion pelicula se desplegaba con besos robados en los campos el sudor brillando en sus pieles morenas el crujir de las hojas secas bajo sus cuerpos. Yo sentía mi respiración acelerarse el calor subiendo por mi pecho mis pezones endureciéndose contra la tela del brasier.
¿Por qué carajos vine sola? Esto me está poniendo como leona enjaulada
De repente un roce en mi brazo me sacó del trance. Era él el güey del fondo ahora sentado a mi lado con una sonrisa pícara. "¿Te late la peli?" murmuró su voz grave con acento chilango puro. Olía a colonia fresca con un toque de tabaco Rubio Moreno ojos café que brillaban en la penumbra. "Neta está cañona" respondí bajito mordiéndome el labio. Se llamaba Diego era fotógrafo de cine y había venido por la misma razón: esa historia de una pasion pelicula lo tenía obsesionado desde chavo. Charlamos en susurros mientras la pantalla ardía con escenas de amantes enredados sus gemidos filtrándose por los altavoces. Su rodilla rozaba la mía accidentalmente al principio luego no tanto. El calor de su piel traspasaba la tela de su pantalón mi pulso latiendo en las sienes.
La película avanzaba la tensión entre los protagonistas escalando como un volcán. La mina en la historia se entregaba al tipo en un establo el heno pinchando su espalda sus uñas clavándose en él. Yo cruzaba y descruzaba las piernas sintiendo la humedad entre mis muslos el aroma sutil de mi excitación mezclándose con el poporín del cine. Diego se inclinó más cerca su aliento cálido en mi oreja "¿Sientes lo mismo que yo?" Su mano grande posándose en mi muslo suave firme. No lo quité al contrario la apreté contra mí. "Simón wey me tienes loca" susurré mi voz ronca. El beso llegó natural como la lluvia sus labios carnosos saboreando a tequila y menta su lengua explorando la mía con hambre contenida. El cine se desvaneció solo existíamos nosotros y esa puta película que nos encendía.
Salimos a media función el aire nocturno fresco golpeándonos las mejillas pero no apagaba el fuego. Tomamos un taxi a su depa en la Condesa las calles iluminadas por faroles neblinosos el claxon de los coches como un ritmo acelerado. En el camino sus manos no paraban subiendo por mi vestido amasando mis nalgas yo gimiendo bajito contra su cuello. "Eres una chulada" me dijo oliendo mi pelo "hueles a vainilla y pecado". Llegamos y la puerta se cerró con un clic definitivo. Su lugar era chido minimalista con posters de películas en blanco y negro una cama king size visible desde la sala. Me quitó el vestido despacio sus ojos devorándome la piel erizada por el roce de sus dedos callosos.
Acto dos de nuestra propia historia de una pasion pelicula empezó con él arrodillándose frente a mí besando mi ombligo bajando lento torturante. Sentí su aliento caliente en mi monte de Venus el cosquilleo eléctrico recorriéndome la espina. "Déjame probarte" gruñó separando mis piernas con delicadeza. Su lengua se hundió en mí lamiendo despacio saboreando mis jugos con un gemido gutural. Yo arqueé la espalda las manos enredadas en su cabello negro revuelto el sabor salado de mi sudor en mis labios mordidos. "¡Ay Diego qué rico cabrón!" jadeé mis caderas moviéndose solas contra su boca. Él chupaba mi clítoris succionando con maestría introduciendo dos dedos gruesos curvándolos justo ahí el punto que me hacía ver estrellas. El cuarto se llenaba de sonidos húmedos de mis quejidos y su respiración agitada el olor almizclado de sexo impregnando el aire.
No puedo más esta pasión es como la película pero real en mi carne latiendo
Lo jalé arriba besándolo probando mi esencia en su lengua salada. Le arranqué la camisa sus pectorales firmos pectorales duros bajo mis uñas mi boca devorando sus pezones oscuros. Bajé la cremallera liberando su verga dura venosa palpitante goteando precúm. La tomé en mi mano suave áspera el calor quemándome la palma. "Te la chupo hasta que ruegues" le dije juguetona lamiendo la punta salada tragándomela entera hasta la garganta. Él gruñía "Puta madre Ana eres una diosa" sus caderas embistiéndome la boca con cuidado. Lo monté entonces yo arriba controlando el ritmo su polla abriéndose paso en mi coño empapado centímetro a centímetro. El estirón delicioso el roce de su pubis contra mi clítoris enviando chispas por todo mi cuerpo.
Cabalgamos como posesos el colchón crujiendo sudor resbalando entre nosotros sus manos amasando mis tetas pellizcando los pezones. Cambiamos él atrás penetrándome profundo sus bolas golpeando mi culo el slap slap resonando. "¡Más duro wey fóllame como en la peli!" grité mis paredes contrayéndose alrededor de él. Sentía cada vena cada pulso su grosor llenándome completa. El clímax llegó en oleadas yo explotando primero chorros calientes mojando las sábanas él siguiéndome rugiendo mi nombre vaciándose dentro profundo caliente.
Quedamos jadeantes enredados el afterglow envolviéndonos como niebla tibia. Su pecho subía y bajaba contra mi mejilla el corazón tronándole en el oído. Besos suaves perezosos el olor de nuestros fluidos mezclados embriagador. "Esa historia de una pasion pelicula fue solo el pretexto" murmuró acariciando mi espalda "lo nuestro es la secuela infinita". Reí bajito sintiendo una paz ardiente en el alma. Afuera la ciudad bullía pero aquí dentro solo existía esta conexión esta pasión mexicana cruda y real que no necesitaba pantalla para brillar.