Pasión de Amor Telenovela Ardiente
Ana se recostaba en el sillón de la sala con el control remoto en la mano el aire cargado del aroma a jazmín de su perfume mezclado con el olor dulce de las enchiladas que había calentado para la cena. La televisión brillaba con las luces dramáticas de Pasión de Amor esa telenovela que la tenía clavada todas las noches. La protagonista acababa de confesar su amor prohibido al galán moreno de ojos penetrantes y Ana sentía un cosquilleo traicionero entre las piernas. Neta pensó esta pasion de amor telenovela me pone como moto.
La puerta se abrió de golpe y Javier entró quitándose la chamarra de cuero negro oliendo a sudor fresco y colonia barata que a ella le volvía loca.
¡Órale güey qué chido verte así de relaxada!dijo él con esa sonrisa pícara que le hacía derretirse. Javier era alto fornido con tatuajes en los brazos que asomaban por las mangas de su camiseta ajustada y una barba de tres días que raspaba delicioso. Trabajaba en un taller mecánico pero en casa era puro fuego.
Ana apagó la tele a medias y se levantó caminando hacia él con las caderas balanceándose. Ven acá pendejo murmuró rozando su pecho con los senos que se marcaban bajo la blusa escotada. Javier la atrapó por la cintura atrayéndola contra su cuerpo duro. Sus labios se encontraron en un beso hambriento lenguas danzando con sabor a menta de su chicle y el leve toque salado de su piel. El corazón de Ana latía desbocado mientras sentía la erección de él presionando contra su vientre. Esta noche vamos a jugar como en la pasion de amor telenovela susurró ella mordiéndose el labio.
Acto primero de su propia telenovela privada. Javier la cargó hasta el sofá riendo bajito. ¡Eres mi reina dramática! exclamó mientras le quitaba la blusa revelando sus pechos llenos coronados por pezones oscuros ya endurecidos por el roce del aire fresco. Ana jadeó cuando sus manos callosas masajearon la carne suave tirando juguetón de los pezones. El sonido de sus respiraciones agitadas llenaba la habitación junto al zumbido lejano del tráfico de la colonia Roma. Olía a deseo crudo ese almizcle íntimo que se escapaba de entre sus piernas.
Él se arrodilló entre sus muslos besando el valle de sus senos bajando por el ombligo hasta el borde del pantalón de yoga que se adhería a sus curvas como segunda piel. Ana enredó los dedos en su cabello negro revuelto tirando suave. ¡Ay Javier no me hagas rogar como en esas novelas! suplicó con voz ronca. Javier levantó la vista ojos brillando de lujuria y deslizó el pantalón hacia abajo exponiendo su monte de Venus depilado y los labios hinchados que ya brillaban húmedos. El aroma almizclado la delató y él inhaló profundo ¡Qué rico hueles mi amor!
Con la lengua trazó un camino lento desde el tobillo hasta el interior del muslo deteniéndose en el borde de sus bragas de encaje negro. Ana temblaba piernas abiertas invitándolo. El primer roce de su lengua sobre el clítoris la hizo arquear la espalda un gemido gutural escapando de su garganta. Sabe a miel caliente pensó Javier mientras lamía sorbía succionaba con maestría mexicana esa que aprendió viéndola a ella retorcerse de placer. Los dedos de Ana arañaban el cuero del sofá mientras oleadas de calor subían por su espina dorsal. El sonido húmedo de su boca contra su sexo era obsceno delicioso como música prohibida.
Pero el conflicto ardía. Ana lo empujó suave incorporándose. No tan rápido galán de telenovela dijo quitándole la camiseta. Sus músculos abdominales se contrajeron bajo sus uñas mientras besaba cada tatuaje lamiendo el sudor salado. Javier gruñó cuando ella desabrochó su jeans liberando su verga gruesa venosa palpitante con la punta ya perlada de presemen. ¡Chingada madre qué grande está! exclamó ella acariciándola de raíz a punta sintiendo el pulso acelerado bajo la piel aterciopelada.
Lo montó a horcajadas en el sofá frotando su humedad contra él lubricándolo. Sus caderas giraban en círculos lentos torturándolo mientras sus pechos rebotaban frente a su cara. Javier atrapó un pezón chupándolo con fuerza dejando marcas rojas que dolían rico. Te quiero dentro ya rogó ella pero él la volteó boca abajo en el sillón separando sus nalgas. El aire fresco besó su ano expuesto y ella se sonrojó de excitación.
Acto segundo clímax de tensión. Javier escupió en su mano lubricando su entrada trasera con dedos juguetones primero uno luego dos estirándola despacio. Ana mordía el cojín gimiendo ¡Sí así mi amor más profundo! El olor de sus jugos mezclados con su saliva llenaba el aire espeso. Él posicionó la cabeza de su verga contra el ano apretado presionando con paciencia infinita. Ella empujó hacia atrás abriéndose centímetro a centímetro hasta que él estuvo enterrado al fondo. El estiramiento ardiente la hizo gritar de placer dolor mezclado en éxtasis puro.
Comenzaron a moverse él embistiendo profundo lento al principio luego más rápido el sonido de carne contra carne resonando como aplausos en un estudio de telenovela. Ana se tocaba el clítoris frotando furiosa mientras él la follaba por detrás manos en sus caderas marcando moretones de pasión.
Esto es mejor que cualquier pasion de amor telenovelapensó ella entre jadeos. Sudor corría por sus espaldas pegajoso cálido gotas cayendo en su piel. El sabor de su propia excitación en los labios donde se había tocado antes.
La intensidad escalaba. Javier la volteó de nuevo cara a cara penetrándola vaginalmente ahora su verga deslizándose fácil en su coño empapado. Piernas enredadas cuerpos fusionados besos salvajes lenguas batallando. ¡Te amo Ana! gruñó él contra su cuello mordiendo suave. Ella clavó uñas en su espalda ¡Córrele güey hazme venir! Las contracciones empezaron ondas de placer convulsionándola apretándolo como vicio. Él se hinchó más profundo y eyaculó chorros calientes llenándola mientras ella gritaba su orgasmo multiorgásmico piernas temblando incontrolables.
Acto final afterglow sereno. Colapsaron juntos en el sofá cuerpos pegajosos de sudor semen y jugos entremezclados. Javier la acunó besando su frente húmeda inhalando el aroma post-sexo ese perfume único de amantes saciados. Ana trazaba círculos en su pecho oyendo el latido calmándose poco a poco. ¿Ves? Nuestra propia pasion de amor telenovela es la mejor murmuró ella riendo bajito.
Se levantaron envueltos en una cobija caminando a la regadera. El agua caliente caía masajeando músculos adoloridos jabón espumoso deslizándose por curvas y músculos. Se lavaron mutuamente dedos explorando ternos ahora caricias suaves besos lentos. Qué chido es esto dijo él secándola con una toalla grande envolviéndola como princesa.
De vuelta en la cama con la tele encendida en mute la pasion de amor telenovela seguía su drama pero ellos ya tenían el suyo resuelto. Ana se acurrucó en su pecho escuchando su respiración rítmica pensando en lo afortunada que era. El deseo no se apagaba solo se transformaba en amor profundo ardiente eterno. Mañana otra escena pero esta noche paz plena con el sabor de él aún en su boca el eco de gemidos en sus oídos y el calor de su semen secándose en su interior.