Bianca Novela Pasion Prohibida
Yo soy Bianca una escritora de novelas románticas que ha cautivado a miles en México con historias llenas de fuego y deseo. Vivo en un departamento chulo en la Condesa de la Ciudad de México rodeada de libros y el aroma constante a café de olla que preparo cada mañana. Pero últimamente mi vida real se siente como un borrador sin editar plano y sin chispa. Neta que extraño esa pasión prohibida que escribo en mis páginas pero que no vivo.
Todo cambió esa tarde en la editorial del centro. Tenía una reunión con mi nuevo editor Raúl un morro alto de ojos verdes intensos y sonrisa pícara que me dejó con el estómago revuelto desde el primer hola. Vestía una camisa blanca ajustada que marcaba sus hombros anchos y olía a una colonia fresca con toques de madera y cítricos que me invadió las fosas nasales como un imán.
Órale Bianca ¿qué te pasa? Es tu editor no te pongas mamoname dije mientras nos sentábamos a platicar de mi próxima novela Pasion Prohibida una historia de amantes que se desean a muerte pero el destino los jode.
Raúl se inclinó sobre la mesa sus dedos rozando los míos al pasar las páginas del manuscrito. Ese toque eléctrico fue como una descarga piel con piel suave pero firme. "Bianca esta novela es oro puro pero falta algo más crudo más real" dijo su voz grave ronca como el sonido de un mariachi en la noche. Sentí mi corazón latiendo a todo lo que daba y un calor subiendo por mis muslos. La tensión creció con cada comentario sus ojos clavados en los míos prometiendo más que solo ediciones.
Al final de la junta me invitó a cenar "para afinar detalles" dijo guiñándome un ojo. No seas pendeja Bianca esto es puro trabajo pensé pero mi cuerpo ya decía otra cosa. Fuimos a un restaurante en Polanco con luces tenues y música de fondo suave de guitarra. Pedimos tacos de arrachera jugosos y tequilas reposados que quemaban la garganta dejando un sabor ahumado dulce. Hablamos de todo menos del trabajo de viajes por la costa de Oaxaca de noches locas en Guadalajara. Su risa era contagiosa profunda vibrando en mi pecho y cada vez que su rodilla rozaba la mía bajo la mesa era como fuego líquido recorriéndome las venas.
La plática se puso personal. "¿Y tú Bianca qué tan prohibida ha sido tu pasión?" preguntó mirándome fijo. Tragué saliva el tequila soltándome la lengua. "Hasta hoy ninguna pero esta novela me tiene pensando en lo que me hace falta" respondí coqueta. Se acercó más su aliento cálido con olor a tequila y menta rozando mi oreja. "Quizá debamos escribir un capítulo nuevo juntos" murmuró y juro que sentí mi panocha humedecerse al instante.
Salimos del lugar caminando por las calles iluminadas el aire fresco de la noche con olor a jazmín y tacos callejeros. Su mano tomó la mía entrelazando dedos fuertes cálidos contra mi palma sudorosa. Llegamos a mi edificio y en el elevador la tensión explotó. Me empujó suave contra la pared besándome con hambre labios carnosos saboreando a tequila y hombre. Su lengua invadió mi boca danzando caliente húmeda mientras sus manos subían por mi blusa tocando mi cintura piel erizada de goosebumps.
¡Ay wey esto es la pura pasión prohibida de mi novela pero en carne viva!pensé mientras gemía bajito el sonido del elevador zumbando de fondo. Llegamos a mi puerta forcejeando con las llaves él besándome el cuello chupando suave dejando un rastro húmedo que olía a mi perfume vainilla mezclado con su sudor.
Dentro del depa las luces bajas creaban sombras sensuales. Me quitó la blusa despacio admirando mis tetas en el bra push-up. "Qué ricas estás Bianca" gruñó su voz ronca mientras lamía mi escote saboreando mi piel salada. Yo le arranqué la camisa sintiendo sus músculos duros pectorales firmes bajo mis uñas. Olía a hombre puro sudor limpio y deseo su vello ligero rozando mi lengua cuando bajé besos por su pecho.
Nos tumbamos en la cama king size sábanas de algodón fresco contrastando con nuestros cuerpos ardientes. Sus manos expertas desabrocharon mi brasier liberando mis pezones duros que él tomó en su boca chupando mordisqueando suave el placer punzante bajando directo a mi clítoris hinchado. ¡Qué chingón es este morro! gemí arqueando la espalda mientras sus dedos se colaban en mi calzón tocando mi humedad resbalosa. "Estás chorreando por mí" dijo riendo pícaro introduciendo dos dedos curvándolos adentro rozando ese punto que me hace ver estrellas.
Yo no me quedé atrás le bajé el pantalón liberando su verga dura gruesa venosa palpitando caliente en mi mano. La masturbe despacio sintiendo la piel suave sobre el acero el precum salado en mi lengua cuando la lamí desde la base hasta la punta. Él jadeaba "¡Carajo Bianca qué boca tan rica!" el sonido de su placer gutural acelerando mi pulso.
La intensidad subió cuando me puso a cuatro patitas su cuerpo cubriendo el mío peso delicioso presionando. Entró despacio centímetro a centímetro estirándome llenándome el roce de su verga contra mis paredes internas era puro éxtasis húmedo resbaloso. "¡Más fuerte Raúl fóllame duro!" supliqué y él obedeció embistiéndome con ritmo salvaje piel chocando piel slap slap slap el olor a sexo invadiendo la habitación almizcle sudor y fluidos mezclados. Sus bolas golpeaban mi clítoris cada thrust enviando ondas de placer que me hacían gritar ¡Ay sí cabrón así!
Cambié de posición montándolo yo arriba controlando el ritmo subiendo bajando sintiendo su verga profunda tocando mi cervix el roce perfecto. Sus manos amasaban mis nalgas apretando fuerte dejando marcas rojas que dolían rico. Miré sus ojos verdes nublados de lujuria "Te quiero Bianca desde la junta" confesó y eso me llevó al borde. Aceleré girando caderas frotando mi clítoris contra su pubis el orgasmo explotando como fuegos artificiales en el Grito ondas convulsionando mi cuerpo jugos chorreando por sus bolas.
Él se vino segundos después gruñendo profundo llenándome con chorros calientes espesos que se sentían como lava dentro. Colapsamos jadeando sudorosos piel pegada la habitación oliendo a nuestro clímax compartido. Besos suaves post-sexo lenguas perezosas saboreando el aftertaste salado.
Después tumbados enredados en las sábanas él acariciaba mi cabello "Esto fue prohibido pero neta que valió la pena. ¿Qué sigue para nosotros Bianca?" preguntó. Sonreí besando su pecho "El siguiente capítulo de mi novela Pasion Prohibida pero esta vez real y sin finales tristes". Sentí una paz profunda el corazón latiendo calmado por primera vez en meses. Mañana enfrentaríamos las reglas de la editorial el qué dirán pero en ese momento solo existía el glow del placer mutuo la promesa de más noches así.
Desde entonces cada página que escribo lleva un pedacito de esa noche el eco de su gemido el sabor de su piel. Mi vida se convirtió en la Bianca novela pasion prohibida que siempre soñé ardiente imparable y totalmente mía.