Pelicula Freud Pasion Secreta Online Desata Secretos Carnales
Estaba sola en mi depa de la Condesa una noche de esas que el calor de la ciudad te pone la piel de gallina aunque sudes como loca. El ventilador zumbaba como un mosco cabrón pero no refrescaba na. Agarré mi laptop y me puse a buscar algo chido para ver pensando en distraerme del pinche estrés del trabajo. Tecleé pelicula freud pasion secreta online porque recordaba que en la uni me hablaban de Freud y sus rollos con los sueños y las pasiones reprimidas. Salió un link rapidito y le di play sin pensarlo dos veces.
La peli empezó con esa vibra europea antigua Sigmund Freud caminando por Viena con su barba de sabio loco sus ojos penetrantes como si te leyera el alma. Yo me recargué en el sofá con una chela fría en la mano el vidrio sudado goteando en mi muslo desnudo porque andaba en shortsitos y una blusita suelta que se me pegaba al cuerpo por el bochorno. El sonido de la peli llenaba el cuarto voces graves narrando obsesiones secretas pacientes confesando deseos que no se atrevían a decir en voz alta. Sentí un cosquilleo en el estómago como si Freud me estuviera psicoanalizando desde la pantalla.
¿Qué chingados escondo yo en mi subconsciente? pensé mientras el hielo de la chela me refrescaba la garganta.
De repente sonó el timbre. Era Marco mi carnal de la uni ahora mi amante intermitente ese pendejo guapo con tatuajes en los brazos y una sonrisa que me derretía las rodillas. Venía con una pizza y otra chela en la mano oliendo a colonia barata mezclada con el sudor de la calle. “¿Qué verás muñeca?” me dijo mientras se tiraba a mi lado su pierna rozando la mía el calor de su piel traspasando la tela.
“Una peli de Freud pasión secreta online carnal ya la puse” le contesté besándolo rápido en la boca su lengua juguetona saboreando a cerveza y tabaco. Nos acomodamos juntos la pantalla iluminando nuestras caras en la penumbra del cuarto el zumbido del ventilador ahora como un ronroneo de fondo. Marco se rió bajito “Freud el mero mero de los sueños calientes ¿no?” y su mano grande se posó en mi muslo apretando suave subiendo poquito a poco.
La peli avanzaba Freud hipnotizando a una chava guapa explorando sus traumas sus deseos enterrados. Yo sentía el pulso acelerado el aire cargado de algo eléctrico. Marco respiraba más pesado su aliento caliente en mi cuello “¿Tú tienes pasiones secretas güey?” murmuró su dedo trazando círculos en mi piel erizándome los vellos. “Tal vez” susurré girándome para mirarlo sus ojos oscuros brillando con esa hambre que conozco tan bien.
El beso empezó lento labios rozándose lenguas tentándose el sabor salado de la pizza en su boca mezclándose con mi gloss de cereza. Sus manos subieron por mis caderas levantándome la blusa dejando mi panza al aire besándola con besos húmedos que me hicieron arquear la espalda. “Para la peli” jadeé pero él negó con la cabeza “Déjala correr como si Freud nos viera”. La pantalla seguía Freud hablando de libido reprimida y yo ya no podía concentrarme el sonido de su voz grave como un eco en mi cabeza mientras Marco me quitaba los shorts de un jalón mis piernas abriéndose instintivas.
Su olor a hombre sudado colonia y deseo me invadió las fosas nasales embriagador como tequila añejo. Me recostó en el sofá su cuerpo pesado cubriéndome el peso delicioso oprimiendo mis tetas contra su pecho. Sentí su verga dura presionando mi entrepierna a través del bóxer el roce áspero de la tela mandándome chispas por la espina. “Dime qué quieres” gruñó mordiéndome el lóbulo de la oreja su voz ronca como grava. “Tú pendejo hazme tuya” le respondí clavándole las uñas en la espalda el dolor placentero sacándole un gemido gutural.
La tensión crecía como una tormenta el ventilador revolviendo el aire caliente cargado de nuestro aroma almizclado. Marco bajó besando mi cuello el valle entre mis senos lamiendo un pezón endurecido el placer punzante como un rayo directo al clítoris. Gemí fuerte mis caderas moviéndose solas buscando fricción su lengua experta chupando succionando haciendo círculos que me volvían loca. “Así muñeca déjate llevar” murmuró bajando más su aliento caliente en mi monte de Venus.
Separó mis labios con los dedos resbalosos ya de mi humedad explorando despacio rozando mi punto sensible. El primer dedo entró suave lubricado por mis jugos el sonido húmedo obsceno en el cuarto mezclado con la voz de Freud en la peli ahora de fondo lejano. “Estás chingón mojada” dijo metiendo un segundo dedo curvándolos adentro tocando ese lugar que me hace ver estrellas. Yo me retorcía jadeando el sudor perlándome la frente el sabor salado en mis labios cuando me mordí.
Freud tenía razón las pasiones secretas salen solas cuando las dejas pensé perdida en el placer.
Lo empujé para arriba quitándole el bóxer su verga saltando libre gruesa venosa palpitando con vida. La tomé en mi mano piel suave sobre acero acariciándola de abajo arriba el precum goteando en mi pulgar salado en mi lengua cuando lo probé. Marco gimió profundo sus caderas empujando en mi puño “Chúpamela güey”. Me arrodillé entre sus piernas el piso fresco contra mis rodillas su olor intenso embriagándome. Abrí la boca tragándomela poquito a poquito la lengua girando alrededor del glande saboreando su esencia masculina salada amarga adictiva.
Él me agarró el pelo guiándome suave pero firme follándome la boca con embestidas controladas el sonido de succión y saliva llenando el aire. Pero no aguanté más “Métemela ya” exigí subiéndome a horcajadas su verga alineándose con mi entrada resbalosa. Bajé despacio centímetro a centímetro el estiramiento delicioso quemante llenándome hasta el fondo. “¡Ay cabrón qué rico!” grité empezando a moverme arriba abajo mis tetas rebotando sus manos amasándolas pellizcando pezones.
El ritmo se aceleró piel contra piel palmadas húmedas ecos en el cuarto el sofá crujiendo bajo nosotros. Sudábamos como puercos el olor a sexo crudo invadiendo todo mis jugos chorreando por sus bolas. Marco me volteó a cuatro embistiéndome duro profundo cada golpe mandándome al borde el placer acumulándose como una ola gigante. “Ven conmigo muñeca” rugió su mano bajando a mi clítoris frotando en círculos feroces.
Exploté primero el orgasmo desgarrándome contracciones violentas gritando su nombre el mundo volviéndose blanco. Él siguió unos segundos más derramándose dentro caliente espeso llenándome el pulso de su corrida sincronizándose con mis espasmos. Colapsamos juntos jadeantes el corazón tronando en los oídos el ventilador secando nuestro sudor.
La peli seguía rodando Freud concluyendo sus teorías pero nosotros ya en el afterglow besándonos perezosos su mano acariciando mi espalda. “Esa pelicula freud pasion secreta online fue el detonante carnal” susurró riendo bajito. Yo sonreí acurrucándome en su pecho el aroma de nuestros cuerpos mezclado con la noche mexicana afuera. En ese momento supe que las pasiones secretas no se reprimen se liberan y qué chido es cuando pasa con el wey correcto.