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Pasión y Poder Capítulos Completos Dailymotion Ardiente

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La noche en Polanco caía como un velo de terciopelo negro sobre la ciudad. El penthouse de Arturo brillaba con luces tenues que jugaban con los cristales de los vasos de mezcal reposado. Yo, Daniela, acababa de cerrar un trato millonario en la junta directiva de su empresa, pero la tensión entre nosotros era palpable desde hace semanas. Él, el rey del acero y el poder, con esa mirada que me desnudaba sin tocarme. Yo, la ejecutiva ambiciosa que no se deja de nadie. ¿Por qué carajos mi cuerpo traiciona mi mente cada vez que lo veo?

Estábamos solos en la terraza, el viento fresco de la Ciudad de México trayendo el aroma distante de tacos al pastor de la calle abajo. Arturo se acercó con su camisa blanca desabotonada lo justo para mostrar el vello oscuro de su pecho. Olía a colonia cara, a hombre que conquista imperios.

¡Puta madre, Daniela! No seas pendeja, este güey te come con los ojos. Pero tú también lo deseas, admítelo. Esa forma en que su voz ronca dice tu nombre... te pone la piel chinita.

"Felicidades por el cierre, Daniela. Eres letal en la mesa de juntas", murmuró él, su aliento cálido rozando mi oreja mientras me tendía el vaso. Nuestros dedos se rozaron, una chispa eléctrica que me hizo apretar los muslos. Tomé un sorbo, el humo del mezcal quemando mi garganta como el fuego que empezaba a arder en mi vientre.

"Tú no te quedas atrás, jefe. Pasión y poder, ¿no? Como esa novela que vimos en pasión y poder capítulos completos dailymotion la otra noche. Pero en la vida real, ¿quién gana?" respondí con una sonrisa coqueta, recordando cómo habíamos terminado riéndonos de los dramas exagerados mientras compartíamos una botella en su oficina.

Él rio bajito, un sonido gutural que vibró en mi pecho. "En la vida real, ganamos los dos si jugamos bien". Su mano grande se posó en mi cintura, tirando de mí apenas, lo suficiente para que sintiera el calor de su cuerpo contra el mío. Mi corazón latía como tamborazo en una fiesta de pueblo. Quiere esto tanto como yo. No hay vuelta atrás.

La primera parte de nuestra noche fue como el principio de un capítulo: exploración cautelosa. Bajamos al sofá de piel italiana, suave como caricia bajo mis nalgas cuando me senté a horcajadas sobre él. Sus labios rozaron mi cuello, saboreando el salado de mi piel con la lengua. "Hueles a jazmín y victoria", gruñó, sus manos subiendo por mis muslos bajo la falda ajustada. Yo arqueé la espalda, gimiendo suave cuando sus dedos encontraron el encaje húmedo de mi tanga.

"Arturo... despacio, cabrón. Quiero saborear cada segundo", jadeé, mordiendo su labio inferior. El sabor metálico de su sangre mezclado con el dulzor de su boca me enloqueció. Le desabotoné la camisa con dedos temblorosos, revelando el abdomen marcado por horas en el gym. Mis uñas rasguñaron suave su piel, dejando surcos rojos que lo hicieron sisear de placer.

Pero no era solo físico. En mi mente bullían los recuerdos: las juntas donde nos mirábamos como depredadores, las noches solas pensando en cómo sería tenerlo dentro. Él representa todo lo que quiero: poder, pasión, control compartido. No soy su trofeo, soy su igual. Le susurré al oído mis fantasías, cómo lo imaginaba tomándome contra el vidrio de la ventana con la ciudad testigo. Sus ojos se oscurecieron, pupilas dilatadas como pozos de deseo.

El medio tiempo escaló como tormenta en el desierto sonorense. Lo empujé al piso alfombrado, el aroma a lana virgen mezclándose con nuestro sudor incipiente. Me quité la blusa despacio, dejando que viera mis senos libres, pezones endurecidos por el aire fresco y su mirada hambrienta. "Mírame, Arturo. Esto es nuestro capítulo dos", dije, recordando las maratones de pasión y poder capítulos completos dailymotion que nos habían unido en secreto.

Él se incorporó, devorando un pecho con la boca caliente, succionando hasta que grité, el sonido rebotando en las paredes de cristal. Su barba incipiente raspaba delicioso mi piel sensible. Bajé la mano a su pantalón, sintiendo su verga dura como hierro bajo la tela. "Estás chingón de listo", murmuré con risa ronca, liberándola. Era gruesa, venosa, palpitando en mi palma. La acaricié lento, saboreando el precúm salado en mi lengua cuando me incliné a probarlo. Él rugió, manos enredadas en mi cabello, guiándome sin forzar, puro instinto mutuo.

¡Dios mío, qué sabor! Masculino, adictivo. Quiero que me llene, que me haga suya sin perder mi poder.

La intensidad creció. Me puso de rodillas en el sofá, falda arremangada, tanga a un lado. Su lengua exploró mi coño empapado, lamiendo clítoris con maestría, el sonido húmedo de succión mezclándose con mis gemidos ahogados. "¡Más, pendejo! No pares", supliqué, caderas moviéndose solas contra su cara barbuda. Olía a mí, a sexo puro, almizcle femenino que lo volvía loco. Introdujo dos dedos gruesos, curvándolos justo ahí, el punto que me hacía ver estrellas. Mi primer orgasmo llegó como avalancha, jugos inundando su boca mientras temblaba, uñas clavadas en sus hombros.

Pero quería más. Lo volteé, montándolo como amazona. Su verga entró de un jalón, llenándome hasta el fondo. "¡Ay, cabrón, qué grande!", exclamé, sintiendo cada vena estirándome. Cabalgamos rítmicos, piel contra piel chapoteando sudoroso. El penthouse olía a sexo, a mezcal derramado, a nosotros. Sus manos amasaban mis nalgas, nalgadas suaves que ardían placenteras. "Eres mi reina, Daniela. Poder y pasión en uno", jadeó él, embistiéndome desde abajo con fuerza controlada.

Internamente luchaba: ¿Esto cambia todo? ¿Pierdo mi independencia? No, esto nos empodera. Somos fuego juntos. Cambiamos posiciones, él detrás, tomándome contra la mesa de vidrio. Espejismos de la ciudad brillaban mientras me follaba profundo, bolas golpeando mi clítoris. Gritos en español mexicano llenaban el aire: "¡Dame más, amor! ¡Chíngame duro!" Mis paredes lo apretaban, ordeñándolo hacia el clímax.

El final explotó en éxtasis compartido. "Me vengo, Daniela... ¡juntos!", rugió, llenándome con chorros calientes que me llevaron al segundo orgasmo. Colapsamos en el piso, cuerpos entrelazados, pulsos sincronizados latiendo fuerte. El aire fresco de la terraza nos enfrió el sudor, piel pegajosa reluciendo bajo la luna.

En el afterglow, fumamos un puro cubano que sacó de un cajón, el humo aromático envolviéndonos como niebla sensual. "Esto fue mejor que cualquier pasión y poder capítulos completos dailymotion", susurré, cabeza en su pecho oyendo su corazón calmarse. Él besó mi frente, dedos trazando patrones en mi espalda. "Es nuestro serie privada, mi amor. Capítulos infinitos".

Sí, esto es real. Poder compartido, pasión eterna. Mañana volvemos a la batalla, pero de noche, somos invencibles.

Nos quedamos así hasta el amanecer, cuerpos satisfechos, almas conectadas. La ciudad despertaba abajo, ajena a nuestro mundo de deseo cumplido.

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