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Pasion y Poder 2 El Abrazo del Mandato

6500 palabras

Pasion y Poder 2 El Abrazo del Mandato

Estás en el penthouse de Alejandro en Polanco, con las luces de la Ciudad de México brillando como estrellas caídas a tus pies. El aire huele a jazmín fresco del jardín vertical y a su colonia cara, esa que te hace mojarte nomás de olerla. Él te mira desde el sofá de piel italiana, con esa sonrisa de tiburón que dice tú eres mía esta noche. Llevan meses en esto, un juego de pasion y poder que empezó como un capricho y ahora es adictivo. Esta es la segunda ronda, Pasion y Poder 2, donde él manda y tú te rindes, pero con esa libertad que te hace sentir más viva que nunca.

"Ven aquí, mamacita", te dice con voz grave, como ronroneo de jaguar. Te acercas, tus tacones chiquiteando en el mármol pulido. Sientes el pulso acelerado en el cuello, el calor subiendo por tus muslos. Él te jala por la cintura, sus manos grandes y callosas de tanto manejar el mundo de los negocios. "Hoy vas a obedecerme, ¿neta? Di que sí". Asientes, mordiéndote el labio, porque , quieres esto. "Sí, Alejandro, soy tuya". Sus ojos se encienden, y te besa con hambre, su lengua invadiendo tu boca como si ya estuviera reclamando todo tu cuerpo.

Te lleva al dormitorio, donde la cama king size está cubierta de sábanas de seda negra. El aroma de velas de vainilla y canela flota en el aire, haciendo que tu piel se erice. "Quítate la ropa despacio, déjame verte", ordena. Obedeces, deslizando el vestido rojo por tus curvas, sintiendo su mirada quemándote como sol de mediodía en Acapulco. Tus pechos se liberan, los pezones duros por la anticipación, y él gruñe bajito, ese sonido que vibra en tu panocha y te hace apretar las piernas.

¿Por qué me excita tanto cederle el poder? Neta, con él no es sumisión, es como volar sin alas. Quiero que me domine, que me haga suya hasta que olvide mi nombre.

Desnuda, te arrodillas frente a él, que ya se ha quitado la camisa, mostrando ese torso marcado de gym y tatuajes que cuentan historias de su juventud en Guadalajara. "Buena chica", murmura, acariciándote el pelo. Saca su verga dura, gruesa, venosa, y el olor almizclado de su excitación te golpea como una ola. La tocas con las yemas de los dedos, sintiendo el calor palpitante, el terciopelo sobre acero. "Chúpamela, wey, hazme sentir tu boca". Abres los labios y la envuelves, saboreando el salado de su piel, el sabor único que es puro Alejandro. Él gime, agarrándote el pelo con fuerza pero sin lastimarte, guiándote el ritmo. Tus mejillas se hunden, la saliva corre por tu barbilla, y cada embestida en tu garganta te hace gemir alrededor de él, vibraciones que lo vuelven loco.

De repente te para. "Levántate, es mi turno". Te tumba en la cama, las sábanas frías contra tu espalda ardiente. Sus manos recorren tus senos, pellizcando los pezones hasta que gritas de placer-dolor. Baja por tu vientre, lamiendo el sudor salado, hasta llegar a tu entrepierna empapada. "Estás chorreando, pendeja caliente", dice riendo, y mete la lengua en tu clítoris, chupando con maestría. Sientes el roce áspero de su barba en tus muslos internos, el sonido húmedo de su boca devorándote, y arqueas la espalda gritando "¡Órale, sí, así!". Tus jugos lo mojan todo, el olor a sexo crudo llenando la habitación.

Pero no te deja correrte aún. Ese es el juego de Pasion y Poder 2: él decide. Te pone de rodillas en la cama, culo en alto, y sientes sus dedos abriéndote, explorando tu ano con lubricante fresco que huele a coco. "Relájate, confía en mí". Dices tu palabra de seguridad, "rojo", pero no la usarás. Entra un dedo, luego dos, estirándote con cuidado, mientras su otra mano acaricia tu clítoris. El placer es doble, te retuerces, sudando, el corazón latiéndote en los oídos como tambores de fiesta en las calles de DF.

Esto es poder de verdad, el de él sobre mí y el mío al elegirlo. Me siento reina en su dominio.

"Ahora mi verga", anuncia, y la pone en tu entrada trasera, lubricada y lista. Empuja despacio, centímetro a centímetro, el ardor inicial convirtiéndose en éxtasis puro cuando te llena. Gimes como loca, "¡Chíngame, Alejandro, más fuerte!". Él obedece, embistiéndote con ritmo salvaje, sus bolas chocando contra tu piel, el sonido carnoso resonando. Te agarra las caderas, dejando marcas rojas que mañana te recordarán esta noche. Cambia de ángulo y toca ese punto dentro de ti que te hace ver estrellas, mientras su mano baja a masturbarte la panocha.

El clímax se acerca como tormenta en el Popo. Sientes tus paredes contrayéndose, el calor explotando desde tu centro hacia cada nervio. "¡Córrete conmigo, carnal!", gritas, y él acelera, gruñendo tu nombre. El orgasmo te destroza, olas de placer que te hacen temblar, jugos salpicando sus muslos. Él se corre segundos después, llenándote con chorros calientes, su cuerpo colapsando sobre el tuyo en un enredo sudoroso.

Jadean juntos, el aire pesado con olor a sexo y pieles fundidas. Te besa la nuca, suave ahora, "¿Estás bien, mi reina?". Asientes, volteando para mirarlo a los ojos. "Neta, fue increíble. Pasion y poder 2, superado". Se ríen bajito, él te abraza contra su pecho, donde escuchas su corazón calmándose. Afuera, la ciudad murmura, pero aquí dentro hay paz, un afterglow que sabe a promesas de más noches así.

Se duchan juntos después, el agua caliente lavando el sudor, sus manos jabonosas resbalando por tu cuerpo en caricias tiernas. "Te quiero, ¿sabes?", susurra mientras te seca con una toalla mullida. "Yo también, chulo". Se meten en la cama, desnudos bajo las sábanas, su brazo alrededor de tu cintura. Duermes con el sabor de él en la boca, el eco de sus gemidos en tus oídos, sabiendo que mañana el poder será tuyo, pero esta noche fue perfecta.

En la quietud, piensas en cómo empezó todo: una mirada en un bar de Zona Rosa, un reto juguetón que derivó en esto. Pasion y poder, un equilibrio que los une más. Mañana planean ir a Taxco, a un fin de semana de playa y más juegos, pero por ahora, el sueño te lleva, envuelta en su calor, soñando con la próxima entrega.

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