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Descargando Diario de una Pasion 1080p Latino Mega

6035 palabras

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Era una noche calurosa en mi depa de la Roma, con el ventilador zumbando como loco y el olor a elotes asados colándose por la ventana. Mi carnal, Alex, acababa de llegar del gym, todo sudado y con esa sonrisa pendeja que me ponía cardíaca. Neta, este wey me traía loca desde que nos enganchamos en una fiesta hace unos meses. "Órale, mi amor, ya descargué el Diario de una Pasion 1080p Latino Mega", me dijo mientras conectaba la laptop al tele grande. Se veía nítido, como si Noah y Allie estuvieran ahí en la sala, listos para encender la chispa.

Nos recargamos en el sofá, yo con mi shortcito de mezclilla y una blusita suelta que dejaba ver justo lo necesario. Él traía bóxers y una playera vieja, pero su piel morena brillaba bajo la luz tenue. El primer bocado de palomitas crujió entre mis dientes, salado y caliente, mientras la peli arrancaba con esa música que te eriza la piel. Sentí su mano en mi muslo, tibia y firme, subiendo poquito a poco.

¿Por qué carajos esta película siempre me pone cachonda? Esas miradas entre ellos, como si se comieran con los ojos...
Mi corazón latía fuerte, y el calor entre mis piernas ya empezaba a molestar.

La escena de la lluvia llegó, y neta, el agua chorreando por sus cuerpos, esos besos desesperados... Alex me jaló más cerca, su aliento caliente en mi cuello oliendo a chicle de menta. "Míralos, pinche pasión pura", murmuró, y su mano se coló bajo mi blusa, rozando mi teta con el pulgar. Gemí bajito, el sonido ahogado por el trueno en la pantalla. Mi piel se erizó, cada poro despierto por su toque áspero de tanto gym. Lo volteé a ver, sus ojos cafés ardiendo como brasas, y le mordí el labio inferior, saboreando el sudor salado de su boca.

Pero no paramos ahí. La peli seguía, Noah construyendo la casa soñada, y yo sentía que Alex era mi Noah, mi todo. Sus dedos bajaron a mi short, desabrochándolo con calma, como si supiera que la anticipación me volvía loca. Chingado, cómo me gustaba esa lentitud. El aire fresco rozó mi calzón húmedo, y él sonrió, pendejo y sexy. "Estás mojada, morra", susurró, y metí la mano en sus bóxers, agarrando su verga dura, palpitante, caliente como hierro. La piel suave sobre esa rigidez me hizo salivar; la apreté suave, sintiendo las venas hinchadas bajo mis dedos.

Apagamos la peli a la mitad, el Diario de una Pasion 1080p Latino Mega pausado en la pantalla como un testigo mudo. Nos paramos, tropezando entre risas nerviosas, y caímos en la cama king size que ocupaba medio cuarto. El colchón se hundió bajo nuestro peso, las sábanas frescas oliendo a lavanda del detergente. Me quitó la blusa de un jalón, exponiendo mis tetas al aire, pezones duros como piedras. Se lanzó a mamar uno, su lengua girando húmeda y caliente, chupando con fuerza que me arqueó la espalda.

¡Ay, wey, no pares! Esto es mejor que cualquier descarga...
Gemí fuerte, mis uñas clavándose en su espalda musculosa, dejando marcas rojas que olían a hombre puro.

Le bajé los bóxers, liberando su pija gruesa, la cabeza brillando de precum. La lamí desde la base, saboreando ese gusto salado y almizclado, tan macho. Él gruñó, agarrándome el pelo con ternura, guiándome mientras yo la chupaba profunda, mi garganta acomodándose a su tamaño. El sonido húmedo de mi boca llenaba el cuarto, mezclado con su respiración agitada. "Eres una diosa, pinche reina", jadeó, y eso me prendió más. Me volteó boca arriba, besando mi panza, bajando hasta mi coño depilado. Su lengua abrió mis labios, lamiendo el clítoris con círculos perfectos, sorbiendo mis jugos como si fueran néctar. El placer era eléctrico, oleadas subiendo por mi espina, mis caderas moviéndose solas contra su cara barbuda que raspaba delicioso.

Ya no aguantaba. "Métemela, carnal, ya", le rogué, voz ronca de deseo. Se puso encima, su cuerpo pesado y protector cubriéndome. La punta de su verga rozó mi entrada, untándose en mis fluidos, y empujó despacio. ¡Madre mía! Me llenó por completo, estirándome justo en el punto perfecto. Sentí cada centímetro, grueso y pulsante, chocando contra mi cervix con un placer que dolía rico. Empezó a bombear, lento al principio, nuestras pieles chocando con palmadas húmedas, sudor perlando su pecho y goteando en mis tetas.

La tensión crecía, mis paredes apretándolo como guante, sus bolas golpeando mi culo con cada embestida. Cambiamos a perrito, yo de rodillas, él atrás agarrando mis caderas. El espejo del clóset reflejaba todo: mi cara de puta en éxtasis, sus músculos flexionándose, la unión obscena de nuestros cuerpos. "¡Más fuerte, pendejo!", grité, y él obedeció, clavándomela brutal pero consensual, el cuarto oliendo a sexo puro, a coño mojado y verga sudada. Mis tetas rebotaban, pezones rozando las sábanas ásperas, y el orgasmo se acercó como tormenta.

Lo volteé, montándolo a mí ritmo. Sus manos en mi cintura, yo cabalgando como amazona, sintiendo su pija tocar lo más hondo. El clítoris frotándose contra su pubis, chispas de placer explotando. "Me vengo, Alex, ¡me vengo!", chillé, y el mundo se volvió blanco. Mi coño se contrajo en espasmos, ordeñándolo, jugos chorreando por sus bolas. Él rugió, tensándose, y sentí su leche caliente llenándome, chorros potentes que me hicieron temblar más.

Colapsamos, jadeantes, enredados en sábanas empapadas. Su semen goteaba de mí, cálido y pegajoso entre mis muslos. Besos suaves ahora, lenguas perezosas saboreando el aftertaste salado. "Neta, mejor que la peli", murmuró él, riendo bajito. Yo asentí, acariciando su pecho que subía y bajaba.

Este es mi diario de una pasión real, descargada directo al alma, en alta definición de piel con piel.
La noche se calmó, el ventilador zumbando como arrullo, y nos dormimos así, pegados, sabiendo que al día siguiente descargaríamos otra peli... o tal vez no necesitaríamos pantalla.

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