Relatos Prohibidos
Inicio Sexo con Maduras Diario de una Pasión en Pelis Plus Diario de una Pasión en Pelis Plus

Diario de una Pasión en Pelis Plus

6504 palabras

Diario de una Pasión en Pelis Plus

Querido diario, hoy descubrí Pelis Plus y neta que mi vida cambió de golpe. Estaba en mi depa en la Condesa, con el sol de la tarde colándose por las cortinas, y de repente vi un anuncio en mi cel: "Películas calientes que te van a prender". Wey, ¿por qué no? Abrí la app, elegí una peli erótica italiana, con una chava de curvas que me dejó boquiabierta. Su piel brillaba bajo luces tenues, el sonido de sus jadeos retumbaba en mis audífonos como un tambor en mi pecho. Me recosté en la cama, el aire fresco del ventilador rozando mis muslos desnudos, y sentí un calor subiendo desde mi vientre.

Entrada 1: Primera vez con "Diario de una Pasión" en Pelis Plus. Esa escena donde ella se toca despacito, los dedos deslizándose húmedos... Ay, wey, mi cuerpo se arqueó solo. Olía a mi propia excitación, dulce y salada, mezclada con el perfume de lavanda de mis sábanas. Quería más.

Al día siguiente, el deseo no se iba. En la oficina, entre correos y juntas, mi mente volaba a esa peli. Regresé a casa corriendo, el tráfico de Insurgentes un caos de cláxones que me ponía más ansiosa. Encendí la tele grande, bajé las luces, y busqué otra: una francesa con toques de pasión prohibida. La pareja en pantalla se devoraba, sus lenguas chocando con sonidos jugosos que me hicieron morder mi labio. Toqué mi piel, suave y caliente, imaginando manos ajenas. Mis pezones se endurecieron contra la tela ligera de mi blusa, un roce eléctrico que me erizaba el vello.

Conocí a Marco esa noche, mi vecino nuevo. Alto, moreno, con ojos que prometían travesuras. Lo vi en el elevador, oliendo a colonia fresca y sudor ligero de gym. "¿Qué onda, vecina? ¿Ya te mudaste?" me dijo con esa sonrisa pícara. Le conté de Pelis Plus, medio en broma, y él se rio: "Neta? Yo también la uso, carnala. ¿Quieres que te recomiende unas buenas?" Mi pulso se aceleró, el ascensor pitando al llegar al piso. Lo invité a pasar, el corazón latiéndome como tambores de cumbia.

Nos sentamos en el sofá, cervezas frías en mano, el vapor condensándose en los vasos. Elegimos "Diario de una Pasión", justo esa que me obsesionaba en Pelis Plus. La pantalla se llenó de cuerpos entrelazados, gemidos suaves al principio, luego intensos como olas rompiendo. Marco se acercó, su muslo rozando el mío, un calor que se filtraba a través de los jeans. "¿Te prende?" murmuró, su aliento cálido en mi oreja, oliendo a menta y deseo. Asentí, la voz atrapada en la garganta.

Entrada 2: Con Marco viendo la peli. Su mano en mi rodilla, subiendo despacio. Sentí mi humedad creciendo, el pantalón de algodón pegándose. Quería gritarle "tómame ya, pendejo", pero el juego era lento, delicioso.

La tensión crecía con cada escena. En la peli, ella montaba a él, sus caderas ondulando con ritmo hipnótico, piel sudada brillando. Marco me jaló hacia él, sus labios capturando los míos en un beso que sabía a cerveza y urgencia. Nuestras lenguas danzaron, húmedas y calientes, mientras sus manos exploraban mi espalda, desabrochando mi sostén con maestría. Lo tiré al suelo, mi blusa volando, quedando en brasier de encaje negro. Él gimió contra mi cuello: "Eres una diosa, wey". Mordí su hombro, saboreando la sal de su piel, el músculo firme bajo mis dientes.

Nos paramos, tropezando hacia la recámara, risas ahogadas entre besos. La cama nos recibió con sábanas frescas, el ventilador zumbando como un secreto. Me quitó los jeans, sus dedos trazando mis muslos internos, rozando mi centro a través de la tanga empapada. "Estás chorreando, chava", dijo con voz ronca, y yo arqueé la espalda, el aire fresco chocando con mi calor. Lo desvestí, su pecho ancho, vello oscuro que olía a jabón y hombre. Su verga saltó libre, dura y palpitante, venas marcadas que lamí desde la base, saboreando el precum salado y almizclado.

Él me tumbó suave, besando mi vientre, bajando hasta mi clítoris hinchado. Su lengua era fuego líquido, círculos lentos que me hacían jadear, el sonido de su succión mezclado con mis "¡Ay, cabrón!". Mis manos enredadas en su pelo, tirando, el olor de mi arousal llenando la habitación como incienso prohibido. Vine primero, un estallido que me dejó temblando, piernas cerrándose alrededor de su cabeza, pulsos retumbando en mis oídos.

Entrada 3: Su boca en mí... Neta, el mundo explotó. Cada lamida era un rayo, mi piel erizada, sudor perlando mi frente. Marco sabe lo que hace, el muy pinche experto.

Pero no paró. Me volteó boca abajo, besando mi espinazo, nalgas separadas por sus manos fuertes. Entró despacio, centímetro a centímetro, llenándome hasta el fondo. El estiramiento delicioso, su grosor rozando paredes sensibles. Empujó rítmico, piel contra piel en palmadas húmedas, el colchón crujiendo bajo nosotros. Yo empujaba hacia atrás, "Más duro, wey, dame todo", y él obedecía, gruñendo como animal, sudor goteando en mi espalda. El olor de sexo crudo, mezclado con nuestro perfume, nos envolvía como niebla espesa.

Cambié de posición, montándolo como en la peli. Sus manos en mis tetas, pellizcando pezones, enviando chispas directas a mi coño. Rebotaba, cabello volando, vista de su cara extasiada: ojos entrecerrados, labios entreabiertos. El clímax nos golpeó juntos, yo gritando su nombre, él clavándome los dedos en las caderas, chorros calientes inundándome. Colapsamos, entrelazados, respiraciones jadeantes sincronizadas, el corazón latiendo al unísono.

Después, en la penumbra, con la peli aún sonando de fondo en la sala, fumamos un cigarro en la cama, humo danzando perezoso. Su cabeza en mi pecho, escuchando mi latido calmarse. "Esto fue chido, ¿verdad?" dijo, y yo sonreí, acariciando su pelo revuelto. El afterglow era perfecto, músculos laxos, piel pegajosa y satisfecha.

Entrada final: Diario de una Pasión en Pelis Plus. Lo que empezó como una peli solitaria terminó en éxtasis real. Marco se quedó a dormir, su cuerpo cálido contra el mío. Mañana más, wey. La vida es para quemarla.

Desde esa noche, Pelis Plus se convirtió en nuestro ritual. Cada viernes, nuevas historias en pantalla que inspiraban las nuestras. La pasión no se apaga; crece, como fuego en noche de Día de Muertos. Y yo, aquí sigo escribiendo, piel aún hormigueando con recuerdos.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.