Porque Jose No Aparece En Mi Pasion De Cristo
Ana se recostó en el sofá de su departamento en Polanco el aire acondicionado zumbaba bajito mientras la pantalla del tele proyectaba las escenas intensas de La Pasión de Cristo La sangre el sudor los gemidos de dolor la llenaban de una extraña electricidad que le erizaba la piel ¿Por qué José no aparece en la Pasión de Cristo se preguntó por enésima vez mientras googleaba la frase en su celular Neta que la Biblia no dice mucho del carnal pero aquí en la peli ni sus luces ¿Será que ya se había ido al otro barrio antes del calvario? Suspiró el calor entre sus muslos crecía con cada latigazo en pantalla el aroma a incienso de su vela aromática flotaba mezclándose con su propio olor a deseo contenido.
El timbre sonó como un trueno en su cabeza Órale pensó ¿quién vergas a estas horas? Abrió la puerta y ahí estaba Diego su ex de hace seis meses alto moreno con esa sonrisa pícara que siempre la desarmaba Vestía jeans ajustados y una playera negra que marcaba sus pectorales Cariño qué onda contestó él con voz grave ¿molesto? Ella negó con la cabeza el corazón le martilleaba pendejo siempre llega cuando menos lo esperas pero justo cuando lo necesitas Pasa güey le dijo haciéndose la dura mientras él entraba oliendo a colonia fresca y tabaco.
Se sentaron en el sofá la peli seguía rodando Jesús cargando la cruz el bullicio de la multitud Ana no podía concentrarse en la charla casual de Diego sobre su nuevo jale en la constructora sus ojos seguían la pantalla ¿Sabes qué me choca? soltó de pronto Porque José no aparece en la Pasión de Cristo Neta ¿por qué no sale el vato? Diego rio con esa carcajada ronca que le vibraba en el pecho ¿Estás viendo esa carnalidad? Es heavy pero José ya estaba muerto carnal desde antes dijo él acercándose su muslo rozando el de ella El calor de su piel traspasaba la tela delgado el roce inocente al principio pero cargado de promesas.
¿Y si lo traigo de vuelta a mi propia pasión? pensó Ana mientras su mano se posaba en la rodilla de él sintiendo los músculos tensos debajo.
La conversación fluyó como tequila suave Diego le contó anécdotas de su semana ella rio oliendo su aliento mentolado sus dedos jugaban ahora con el borde de su falda corta subiendo centímetro a centímetro ¿Te acuerdas de aquella vez en Acapulco? murmuró él su aliento caliente en su oreja sí cuando nos comimos en la playa bajo la luna Neta fue chingón contestó ella la voz ronca el pulso acelerado en su cuello Sus labios se encontraron suaves al inicio tentativos probando el sabor salado de su piel explorando con lenguas ansiosas el gemido que escapó de su garganta fue como música el zumbido del AC se perdió en el latido de sus corazones.
Diego la levantó en brazos como si no pesara nada caminando al cuarto el colchón king size los recibió con sábanas de algodón egipcio frescas Ella se quitó la blusa revelando senos plenos pezones endurecidos por el aire fresco y la excitación él los miró con hambre devorándolos con los ojos antes de lamerlos su lengua áspera circundando el pico sensible Ana arqueó la espalda ay cabrón qué rico jadeó oliendo su sudor limpio masculino mezclado con su perfume Sus manos bajaron a la cremallera de sus jeans liberando su verga gruesa venosa palpitante la tomó en la mano sintiendo el calor el pulso fuerte como un tambor qué chingona pensó mientras la lamía de abajo arriba saboreando el gusto salado a pre-semen.
Él la volteó boca abajo besando su espalda bajando hasta las nalgas redondas separándolas con delicadeza su lengua encontró su ano primero juguetona húmeda luego bajó al clítoris hinchado chupándolo con succión suave los labios carnosos envolviéndolo Ana se retorcía las sábanas en puños el olor a sexo llenaba la habitación almizcle femenino almizcle masculino el sonido de sus lengüetazos obscenos resonaba ¿Quieres que pare? preguntó él con voz juguetona No pendejo sigue chúpame hasta que explote gruñó ella empujando las caderas contra su cara.
La tensión crecía como una tormenta el roce de sus barbas incipientes en sus muslos internos la volvía loca sus dedos entraron en su chocha húmeda resbaladiza curvándose para tocar ese punto G que la hacía ver estrellas ahhh Diego más adentro porfa suplicó empapada el jugo corría por sus piernas brillantes Él se posicionó detrás frotando la cabeza de su verga contra su entrada lubricada ¿Estás lista mi reina? Sí métela toda cabrón la penetró lento centímetro a centímetro estirándola llenándola el grosor la fricción perfecta ella sintió cada vena cada pulso hasta que sus bolas peludas chocaron contra su clítoris.
Empezaron a moverse rítmicos primero lento saboreando la unión el slap slap de piel contra piel el chirrido del colchón sus gemidos mezclados Ay sí así güey más duro jadeaba él acelerando embistiéndola como un animal su mano en su cadera la otra pellizcando sus pezones el sudor chorreaba goteando en su espalda el aroma intenso a sexo puro Ana volteó quedando a cuatro patas mirándolo a los ojos verdes feroces este vato me conoce perfecto pensó mientras él la volteaba de nuevo misionero piernas sobre sus hombros penetrando profundo tocando el fondo su verga golpeando su cervix en éxtasis dulce.
La intensidad escaló sus cuerpos resbalosos por sudor sus respiraciones entrecortadas el cuarto olía a pasión desatada como una iglesia profanada pero bendita ¿Por qué José no aparece? murmuró ella entre jadeos riendo enloquecida Porque esta es nuestra Pasión de Cristo mi amor contestó él besándola feroz el clímax se acercaba sus contracciones internas ordeñando su verga él gruñó voy a venir adentro ¿sí? Sí lléname cabrón explotó él chorros calientes inundándola ella segundos después su orgasmo la sacudió olas y olas el placer cegador gritando su nombre piernas temblando uñas clavadas en su espalda.
Se derrumbaron exhaustos piel pegajosa al piel el corazón de él latiendo contra su pecho fuerte constante Después del pico el silencio roto solo por respiraciones calmándose Diego la besó la frente suave ¿Estás bien nena? Mejor que nunca mi chingón contestó acurrucándose en su pecho oliendo su olor post-sexo adictivo.
Al final José no aparece porque esta pasión es solo nuestra sin testigos sin cruces solo cuerpos entrelazados en éxtasis puro reflexionó ella mientras el sueño los envolvía la vela de incienso parpadeando testigo mudo de su unión.
La mañana los encontró enredados el sol filtrándose por las cortinas Diego preparó café de olla humeante con canela y piloncillo Ana sonrió bebiendo el líquido caliente dulce como su noche ¿Vienes hoy a ver la peli de nuevo? bromeó él Negativo pendejo hoy hacemos nuestra propia secuela sin cruces solo placer eterno.